Ante la ausencia de bancos, un comerciante paisa ideó un sistema de remesas para llevar dinero a su pueblo. Esa solución terminó convertida en uno de los errores judiciales más icónicos del conflicto armado. Pasó a ser considerado cómplice de las Farc y fue condenado a 23 años de prisión. Purgó más de doce años y acaba de ser declarado inocente. Esta es su historia.