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La serie de Rafael es suficiente demostración de que la difusión de obras cinematográficas excelentes, sí puede hacerse gracias a la televisión.
Por Juan José García Posada - juanjogarpos@gmail.com
Rafael es un símbolo de la canción en Español, renovado en estos días con motivo de la difusión de la serie Aquel, que puede verse en la televisión, dirigida por el colombiano Dago García. La fama y la calidad artística de este gran cantante, se renuevan en la plataforma Netflix, así como recobran vigencia sus inolvidables canciones. Cómo no celebrar la difusión de esta obra por el medio más popular y accesible para todos los públicos. Es preciso aclarar que este comentario no surge de la fuerza e influencia de Caracol, sino de la calidad indiscutible de una producción que reúne todas las características de una pieza cinematográfica excepcional. Abundan las buenas series y películas accesibles, así como también sobran muchas de incuestionable mediocridad. Pero en ésta, la calidad no es discutible.
La actuación, el desarrollo del relato, la reproducción de las obras de Rafael y muchas otras condiciones, destacan esta película seriada, sin necesidad de hacer énfasis en sus méritos. Muchos espectadores que empezamos a apreciar la música popular española desde la época de juventud de Rafael, celebramos como un obsequio de buen gusto la transmisión de esta serie, ejemplo de lo que puede hacerse al recapitular producciones que pasan a la historia del espectáculo. Rafael sigue siendo el mismo fenómeno de multitudes del decenio de los setenta. Junto con otros artistas y competidores, figura en el estrellato de la canción española e hispanoamericana, y sigue mereciendo aplausos y recordación de incontables espectadores.
En los escenarios colombianos ha mantenido una gran popularidad, comparable a la de sus tiempos de El tamborilero, Yo soy aquel, Estar enamorado, Digan lo que digan y muchas otras, cantadas en la serie por un gran actor, Javier Morgade, quien lo caracteriza en sus primeras épocas. Además del recuerdo de canciones tan célebres, es posible acercarse a la faceta personal del artista y comprender el porqué de su fama, las vicisitudes de su vida desde la infancia y los episodios de su carrera en el mundo del espectáculo.
La serie de Rafael es suficiente demostración de que la difusión de obras cinematográficas excelentes, sí puede hacerse gracias a la televisión. Los catálogos de las empresas productoras ofrecen un repertorio muy valioso que, bien aprovechado, representa un ejemplo de cómo la cultura audiovisual va consolidando su posición preeminente y es un medio muy valioso de conocimiento de las mejores tendencias y expresiones del cine. Casi sesenta años después de su aparición, Rafael se mantiene de moda, mientras ha habido muchos otros artistas que en poco tiempo han pasado a ser estrellas fugaces o que se apagan muy pronto, por el ritmo vertiginoso de la industria del entretenimiento.