La posibilidad de vida fuera de la Tierra volvió al centro del debate científico tras la publicación de un estudio en The Astrophysical Journal Letters, en el que un equipo de la Universidad de Cambridge, con datos del Telescopio Espacial James Webb de la Nasa, identificó en la atmósfera de un exoplaneta una señal química difícil de explicar sin recurrir a procesos biológicos.