La visita del presidente Gustavo Petro a la Casa Blanca, donde se reunirá con su homólogo Donald Trump, le ha servido al mandatario colombiano para cambiar su discurso tanto como ha querido: ha sido confrontacional, luego diplomático y ahora hasta ha expresado que ese encuentro es “clave, fundamental y determinante no solo de mi vida personal, sino de la vida de la humanidad”.
La última postura del mandatario colombiano ahora parece ser que su integridad corre riesgo en su visita a Washington, pero, ¿de verdad Petro corre riesgo en su encuentro con Trump?
Y es que, desde que se anunció su visita este 3 de febrero, el discurso de Petro ha pasado de ser rudo a estar lleno de sentimentalismo y emotividad, tanto que para este mismo martes ha convocado a sus bases a una “cadena de los afectos” en las plazas del país a la misma hora que se reunirá con el presidente estadounidense, porque, según él, “finalmente lo que nos protege es el amor, la protección entre nosotros mismos y las energías inteligentes que representan la luz”.
Para entender ese cambio hay que ir más atrás, durante la operación de extracción del depuesto presidente Nicolás Maduro, líder del régimen venezolano. Por esos primeros días de enero, el mandatario estadounidense celebraba el inicio de su intervención en la nación sudamericana mientras Petro, presidente del país vecino advertía que si Trump se atrevía a hacer algo similar en Colombia iba a despertar “al jaguar”, como ya lo había dicho antes en medio de los ataques de EE. UU. a las presuntas narcolanchas en el Caribe.
Trump no dudó en responder y dijo que Petro debía “cuidar su trasero”.
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“Tiene fábricas de cocaína, tiene fábricas dónde hace cocaína, y sí, creo que voy a seguir con mi primera declaración. Está haciendo cocaína y la está enviando a Estados Unidos. Se tiene que cuidar su trasero”, dijo Trump en una rueda de prensa.
Luego, tras la conversación telefónica en la que definieron un encuentro en persona, el lenguaje de ambos cambió. Trump dijo que había sido un “honor” hablar con su homólogo colombiano y agradeció su llamada, mientras que la embajada de Colombia en EE. UU. aseguró que el Gobierno agradeció el “tono constructivo” de la comunicación.
Pero Petro comenzó a hilar su narrativa de que viajar a Estados Unidos de alguna manera lo ponía en peligro. “Creo que es una amenaza real”, respondió en una entrevista a la BBC cuando le preguntaron sobre qué tan serio se había tomado lo que dijo Trump días antes sobre una acción militar en Colombia.
“Sí creo que es una amenaza real con la perspectiva de que pueda retirarla, pero depende de las conversaciones siguientes (...) Colombia ha perdido territorio muchas veces, así que no pensemos que se habla por hablar y menos Trump”, respondió en su momento el jefe de Estado.
Luego, volvió al discurso incendiario. Se refirió de nuevo a la injerencia estadounidense en Sudamérica con la operación contra Maduro, a quien aseguró, tienen que “devolver” para que “lo juzgue un tribunal venezolano” y, en ese mismo discurso mencionó la frase antes citada de que su viaje a Estados Unidos era “determinante” no solo para su vida privada, sino para “la vida de la humanidad”.
Mientras tanto, la diplomacia aseguraba que sus pares estadounidenses estaban atentos a cada palabra del mandatario colombiano para entender con qué intenciones llega al encuentro con Trump. De hecho, muchos señalaron a Petro de querer sabotear la reunión, para la que finalmente viajó en la noche de este domingo 1 de febrero.
Pero antes de hacerlo el jefe de Estado publicó un mensaje enigmático, pero que con todo y eso alimenta la narrativa “de riesgo” de su viaje a Washington.
En la publicación, Petro dijo que antes de la reunión con Trump “he visitado a mi mamá para despedirme”. Luego, escribió que “el amor nos protege”, antes de volver a referirse a temas relacionados con la sexualidad y la reproducción, que han sido recurrentes en sus apariciones públicas.
“Nos protege la cadena de los afectos y la certeza del amor”, agregó, invitando nuevamente a salir a las plazas este martes durante su reunión.
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Pese a que le revocaron la visa en septiembre del año pasado, a Petro le fue otorgado un documento especial para esta semana. Además, el Secretario de Estado, Marco Rubio, y la canciller colombiana Rosa Villavicencio, se han comunicado para planear el encuentro y dejar claro los puntos que van a abordar en la conversación. No es un encuentro informal y será atendido en el Despacho Oval, donde Trump recibe a sus pares, muy diferente a, por ejemplo, la visita de hace unos días de María Corina Machado, que fue más informal y fue recibida para un almuerzo.
Lo cierto es que Petro, pese a su particular paranoia y venderse como un presidente en “riesgo” no tiene razón para pensar que corre peligro en la Casa Blanca visitando a Trump. Mas bien es un cambio en su discurso en medio del ambiente electoral en el que busca atraer votantes para los candidatos que tienen su respaldo. Porque una narrativa similar de emotividad y de amor fue lo que llevó a la Casa de Nariño en 2022.