En un mundo donde las fronteras se diluyen y el talento compite a escala global, la formación técnica y el bilingüismo son claves para conectar a Antioquia con el mundo. No solo responden a las demandas de sectores como tecnología, turismo e industrias creativas, sino que también abren la puerta a empleos de mayor calidad, mejor remunerados y vinculados a mercados internacionales. En este contexto, las competencias pertinentes y el inglés resultan esenciales para la competitividad y la movilidad social de la región.
Uno de los enfoques más importantes para la caja es la formación técnica conectada con el sector productivo. Por eso, tras identificar un vacío en educación pertinente, Comfama fortaleció el Cesde y pasó de 10.000 a 120.000 estudiantes en el último año. Programas de año y medio, metodologías basadas en retos empresariales y un diálogo constante con las empresas permiten acortar la distancia entre el estudio y el empleo.
En el caso del bilingüismo, la discusión suele quedarse en metodologías, niveles y certificaciones. Sin embargo, para Comfama, más que la gramática, la pronunciación o la adquisición de nuevas habilidades, el verdadero desafío es vencer el miedo a equivocarse, romper el sesgo de que hablar inglés es para otros y asumir que el error es parte del aprendizaje.
“El reto más grande es cultural y de mentalidad”, asegura Juan Manuel Restrepo Cadavid, responsable de Educación de Comfama. “Muchas personas intentan aprender un idioma y en el camino fracasan porque temen equivocarse, pronunciar mal o hacer el ridículo”. La estrategia, entonces, no se limita a enseñar vocabulario o reglas gramaticales, sino a crear ambientes seguros, inspiradores y conectados con la realidad productiva. Ese giro cobra relevancia en un mundo que demanda talento global, pero, para que esa puerta se abra, primero debe cambiar la percepción colectiva sobre el aprendizaje y el fracaso.
La estrategia de Comfama se despliega en tres frentes, el primero es el inglés en la educación básica y media. Desde la primera infancia, con más de 10.000 niños en su red, el idioma se integra a través del juego, el arte y de proyectos que conectan con otras culturas.
El segundo, el inglés para el trabajo, parte de las necesidades empresariales, especialmente en sectores como turismo y tecnología. No se trata de formar bilingües perfectos, sino de desarrollar competencias específicas según la industria. “Es un inglés habilitador para cada sector”, explica Restrepo, y permite responder a vacíos concretos del mercado laboral.
El tercer enfoque es el inglés para la vida. Más de 13.000 estudiantes, entre niños, jóvenes y adultos mayores, estudian el idioma por razones que van más allá del empleo: viajar, leer en lengua original o ejercitar la mente. El aprendizaje permanente también es una forma de inclusión y bienestar.
Por eso, la propuesta de Comfama no solo apunta a una formación de calidad, sino a cambiar la mentalidad para que más personas se atrevan a aprender y las empresas encuentren talento preparado. De esta manera, el desarrollo deja de ser un discurso para convertirse en una posibilidad tangible.
Movilidad social a través de las oportunidades
Por Juan Manuel Restrepo Cadavid, Responsable Educación Comfama
Hace una década, Comfama se preguntó cómo acompañar la movilidad social en Antioquia y encontró en el inglés una puerta para ampliar horizontes: acceso a empleo digno, conexión con mercados globales y una vida profesional sin las barreras del idioma.
Las cifras muestran que quien logra un inglés técnico puede aumentar su salario entre 20% y 50%. Medellín se consolida como un epicentro de tecnología, turismo e industrias creativas, y estas empresas buscan talento capaz de comunicarse con el mundo.
En Comfama creemos que no se trata de cómo enseñar inglés, sino de lograr que más personas se atrevan a usarlo, y a pasar del miedo al error a la confianza para conversar, resolver problemas y participar en oportunidades globales.
Hoy, más de 25.000 personas aprenden inglés con Comfama: niños en preescolares y Cosmo Schools, técnicos del Cesde que desarrollan el inglés propio de su industria, y adultos en experiencias de conversación conectadas con su realidad laboral, integrado en proyectos reales y retos empresariales.
Aprender inglés no es memorizar palabras, es ganar confianza para usar la voz propia y elegir dónde trabajar, con quién colaborar y hasta dónde llegar.
La movilidad social se construye cuando el talento encuentra oportunidades y las oportunidades encuentran el talento. El inglés es uno de esos puentes. Y cada vez más personas en Antioquia lo están cruzando.