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Tendencias | PUBLICADO EL 04 octubre 2022

En Antioquia se estudió la erupción de un volcán que está a 10.000 kilómetros de Colombia

El proyecto sirvió para medir el alcance de las estaciones meteorológicas locales.

  • Esta es una de las estaciones meteorológicas del proyecto Antioquia Mira su Cielo con las que se analizaron los datos de las ondas de choque que llegaron de la erupción del volcán submarino Hunga Tonga. FOTO cortesía
    Esta es una de las estaciones meteorológicas del proyecto Antioquia Mira su Cielo con las que se analizaron los datos de las ondas de choque que llegaron de la erupción del volcán submarino Hunga Tonga. FOTO cortesía
  • En Antioquia se estudió la erupción de un volcán que está a 10.000 kilómetros de Colombia
  • Esta es una de las estaciones meteorológicas del proyecto Antioquia Mira su Cielo con las que se analizaron los datos de las ondas de choque que llegaron de la erupción del volcán submarino Hunga Tonga. FOTO cortesía
    Esta es una de las estaciones meteorológicas del proyecto Antioquia Mira su Cielo con las que se analizaron los datos de las ondas de choque que llegaron de la erupción del volcán submarino Hunga Tonga. FOTO cortesía
  • En Antioquia se estudió la erupción de un volcán que está a 10.000 kilómetros de Colombia
Daniela R. Gómez Isaza

Con el proyecto Antioquia Mira su Cielo, investigadores del Instituto de Física y la Escuela Ambiental de la Universidad de Antioquia detectaron y analizaron datos de la explosión del volcán submarino Hunga Tonga ubicado en el océano Pacífico, a 3.000 kilómetros de Australia y a 10.000 kilómetros de Colombia.

El volcán generó una onda de choque de efecto planetario, es decir, alteró los vientos de toda la Tierra. Estos datos también se registraron y documentaron en Inglaterra.

La onda explosiva del volcán tardó aproximadamente 10 horas en llegar al territorio colombiano, donde hubo medidas atmosféricas por fuera de los rangos habituales y que se detectaron en 49 de 103 estaciones del Ideam que también apoyó el proyecto junto con el Siata.

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La erupción del volcán submarino fue tal que la atmósfera terrestre se estremeció, un hecho que solo se ha registrado en pocas ocasiones. La más conocida y grave fue la erupción del volcán Krakatoa en 1883 en la que más de 20 millones de toneladas de azufre fueron liberadas. Esta vez, el volcán Hunga Tonga expulsó 10 kilómetros de magma y provocó tsunamis en las costas de Centro y Suramérica. Incluso la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Nasa lograron observar la actividad del volcán desde el espacio.

“Cuando se mueve una capa todo el magma hace presión y se generan erupciones. Es un proceso interno y no sabemos cuándo va a pasar”, explica Esteban Silva Villa, investigador del Instituto de Física y coordinador de proyectos sobre la actividad de los volcanes.

Descubrimiento

Tras enterarse de la explosión que ocurrió a inicios de este año, el equipo de astrónomos e ingenieros ambientales de la UdeA iniciaron el estudio y midieron el impacto de la onda de choque del volcán con estaciones de monitoreo meteorológico que se encuentran en El Carmen de Viboral, Sonsón, Turbo y Yarumal, y que tienen instrumentos para medir la presión atmosférica, llamados barómetros, con los que descubrieron que la onda expansiva del volcán tenía una velocidad de aproximadamente 300 metros por segundo, una medida muy similar a la velocidad a la cual se propaga el sonido que es de 343 metros por segundo a una temperatura de 20°C.

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“Al saber de la erupción, buscamos en los datos de nuestras estaciones si existía alguna anomalía en los registros de esa fecha y encontramos que la curva de presión estaba desfasada respecto a la curva normal”, explica Marcela Echeverri Gallego, estudiante de Astronomía y joven investigadora del proyecto, del que se conocieron los resultados en estos últimos meses.

¿Por qué el experimento?

Con estos resultados, los investigadores de Antioquia Mira su Cielo se dieron cuenta de que los datos de las estaciones meteorológicas ubicadas en municipios antioqueños son precisos y pueden analizar fenómenos que están a una distancia tan alejada como el volcán Hunga Tonga y otros de Antioquia y Colombia.

“Queríamos indagar la precisión de nuestras herramientas con este tipo de fenómenos. Los resultados son lo suficientemente buenos, tanto así que pudimos detectar el cruce de una onda de choque generada por un volcán a unos 10.000 kilómetros de distancia de nuestra ubicación”, relata el investigador del proyecto.

Con los datos de las estaciones se pueden estudiar otros fenómenos como la temperatura, precipitaciones y vientos de la región. Además se tienen cámaras a cielo abierto que exploran la actividad de las nubes y dan pistas sobre las lluvias y el paso de meteoritos. “Finalmente el propósito de este proyecto es que con inteligencia artificial podamos predecir la cantidad de lluvia que caería con unas 8 horas de antelación con el fin de anunciar una alerta temprana a las comunidades que se pueden ver afectadas por fuertes lluvias”, dice el investigador Silva Villa. Apenas está en desarrollo el proyecto y no hay datos oficiales.

Sobre volcanes submarinos

Dicen los investigadores que tan solo en el océano Pacífico hay más de un millón de volcanes submarinos. Estos son más activos que los terrestres y suelen ubicarse cerca a las placas tectónicas, que cuando chocan crean deformaciones, como huecos que se conectan con las capas más internas de la Tierra. Al haber movimiento de placas, se expulsa el material hacia afuera como magma, ceniza, humo y rocas basálticas que vienen de las profundidades del planeta.

“Los volcanes submarinos son los más activos, los que expulsan más cantidad de magma desde su interior, cuando este sale está muy caliente, a una temperatura de 1.000° C y al hacer contacto con el agua fría del mar, el choque de la temperatura provoca una explosión violenta que fragmenta el magma y lo expulsa a gran velocidad”, explica la investigadora.

Estos volcanes submarinos al hacer erupción pueden crear nuevas pequeñas islas. Por ejemplo, el volcán Hunga Tonga creó dos islas volcánicas, las recién nacidas Honga y Ohonua ‘Eua. “Al hacer erupción hay un magma que se queda dentro del volcán y se seca, se desliza a través de la superficie y ya más frío hace contacto con el agua y se solidifica. Forma islas, pero no duran mucho tiempo porque si no hace erupción y alimenta la isla, la marea se lleva las rocas. Los volcanes submarinos todo el tiempo están formando y reformando la superficie de islas volcánicas”, cuenta Echeverri Gallego.

Las nuevas islas del Hunga Tonga todavía están allí, a 3.000 kilómetros de Australia, en un volcán que a veces erupciona y puede hacer que la Tierra entera se tambalee.

Contexto de la Noticia

Paréntesis erupción del volcán krakatoa

La mortífera erupción del volcán Krakatoa ocurrió entre el 26 y 27 de agosto de 1883

en el Estrecho de sonda que es un estrecho marino que separa las islas indonesas de Java y Sumatra. La explosión se escuchó a 3.110 kilómetros en Perth, una ciudad australiana y provocó tsunamis que alcanzaron 40 metros de altura y destruyeron 163 aldeas cercanas a las costas de las islas Java y Sumatra, causando la muerte de 36.417 personas. La erupción desequilibró el funcionamiento del volcán y dejó una actividad sísmica continua hasta febrero de 1884, además de efectos meteorológicos que se sintieron alrededor del mundo en los días y semanas posteriores al suceso catastrófico.

Daniela R. Gómez Isaza

Periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana. Me gustan los aliens, el universo, el cine. Aquí escribo de ciencia y medio ambiente.

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