A los siete miembros del Comité Ejecutivo de la Federación Colombiana de fútbol les llegó una época complicada en la que deberán dar ejemplo y demostrar su capacidad con las decisiones acertadas que tienen que tomar en los próximos días por el bien del fútbol colombiano.
El primer reto, programado para el 23 de agosto y que seguramente se resolverá antes por la eliminación de la Sub20 en el Mundial, tiene que ver con la continuidad o no del técnico Hernán Darío Bolillo Gómez en la Selección de mayores después del escándalo por pegarle a una mujer.
Hasta el momento Luis Bedoya, Ramón Jesurún, Álvaro González y Alejandro Hernández desean que Bolillo siga, porque son conscientes de que el proceso va por buen camino y que en 50 días es casi imposible armar un buen proyecto para arrancar la eliminatoria el 11 de octubre ante Bolivia y en los 3.600 metros de La Paz.
Claudio Javier Cogollo estaba indeciso, pero reconoce que la carta de respaldo presentada por los jugadores será un elemento a favor del entrenador antioqueño, debido a que son ellos quienes realmente conocen su trabajo en la cancha y el manejo del grupo que tiene.
Herney Portilla y Jorge Fernando Perdomo son partidarios de un cambio, al creer que el inconveniente personal del orientador puede afectar el colectivo con la presión de las personas en los diferentes estadios y sitios públicos.
En resumen, las apuestas están 4-3, con posibilidad de 5-2, a favor del Bolillo Gómez, quien renunció por dignidad.
La otra preocupación de los directivos llegó el sábado con la eliminación de la Juvenil en una noche de desaciertos técnicos, desorden táctico y equivocaciones.
El orientador Eduardo Lara asumió la responsabilidad de este nuevo fracaso, pero no fue capaz de renunciar, situación que debe conducir a los miembros del Comité de Colfútbol a analizar si vale la pena seguir con un proceso que en nueve años sólo arrojó un título suramericano (de locales en 2005) y algunas victorias en torneos menores.
Si bien Colombia, con Lara al frente, no fue capaz de ganarse el cupo en la cancha en el Suramericano de Perú-2011 contó con tres años de preparación para la Copa Mundo. Hubo fogueo en varios países, se volvió al Festival de Toulon y la concentración fue de casi un mes para preparar un equipo con la ilusión de aprovechar la localía.
El equipo arrancó muy bien, como lo hizo en Perú, y con el paso de los partidos se fue cayendo por falta de claridad colectiva, de variantes y de un sistema claro que sirviera para establecer la diferencia a los rivales.
Otra vez Colombia se quedó en la mitad del camino y dividiendo al país por su forma de jugar y haciendo recordar los inconvenientes de Perú y los que significaron dejar de lado a dos talentosos: Edwin Cardona y Andrés Escobar.
Quedar con las manos vacías, cuando todo estaba dado para hacer historia en casa, tiene que llevar a los dirigentes a replantear, cuanto antes, el futuro de las divisiones menores en Colombia, porque su presente no es halagador.
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