El partido de octavos de final del Mundial 2026 entre Estados Unidos y Bélgica, que se disputó este lunes 6 de julio en el Seattle Stadium, terminó con una goleada 4-1 a favor de los diablos rojos, tras un doblete efectivo de Charles De Ketelaere, junto a un par de tantos de Vanaken y Lukaku.
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Aunque el ambiente previo al partido estuvo marcado por una enorme controversia a nivel institucional y político, debido a la inclusión de la figura de EE. UU., Folarin Balogun, el equipo estadounidense no se logró acomodar bien en todo el partido y terminó abajo en el marcador jugando con su delantero estrella.
Todo esto ocurrió tras la intervención del presidente Trump, luego de que Balogun, de 25 años, recibiera la tarjeta roja directa en el partido de dieciseisavos de final contra Bosnia y Herzegovina tras una entrada con taches arriba sobre Tarik Muharemović.
Bélgica superior en el primer tiempo: doblete de De Ketelaere y Balogun no apareció
El partido arrancó con una Bélgica muy vertical que supo explotar las imprecisiones de la zaga de los coanfitriones. El atacante Charles De Ketelaere abrió el marcador tempranamente tras una gran acción colectiva que batió al guardameta Matt Freese. El gol fue ratificado por el VAR tras unos instantes de suspenso al minuto 9.
Tras asentarse en el terreno de juego, el centrocampista Malik Tillman logró el ansiado empate para los locales al minuto 31, encendiendo las tribunas de Seattle con una definición confirmada por la tecnología de video.
Sin embargo, la alegría estadounidense duró poco, ya que apenas dos minutos después del empate, nuevamente Charles De Ketelaere firmó su doblete de la noche al minuto 33, devolviendo la ventaja al cuadro europeo.
El juego se tornó agresivo en los minutos finales de la primera mitad, destacando una tarjeta amarilla para Weston McKennie en el minuto 35 por una dura falta. Bélgica se marchó al descanso controlando el marcador en este choque de eliminación directa.
Un segundo tiempo con poco juego y más fricción
El complemento inició con una propuesta agresiva de Mauricio Pochettino, buscando desesperadamente emparejar la eliminatoria, pero la efectividad y los errores propios sentenciaron el destino de los locales.
Cuando mejor jugaba el seleccionado local, un infortunado error del arquero estadounidense Matt Freese fue capitalizado por Hans Vanaken, quien mandó el balón al fondo de las redes y puso el balde de agua fría definitivo en las aspiraciones norteamericanas.
Tras el impacto del tercer gol, Pochettino refrescó el ataque retirando a su figura Christian Pulisic e ingresando a Sebastian Berhalter, lo que generó murmullos en el estadio. Con el marcador a favor, el estratega belga dosificó esfuerzos enviando al campo a Romelu Lukaku y Jérémy Doku en lugar del goleador de la noche, Charles De Ketelaere, y Dodi Lukébakio.
Tras un veloz contraataque comandado por Jérémy Doku, el balón llegó a la posición de Romelu Lukaku, quien con su característica potencia física aguantó la marca del central y sacó un remate cruzado inatajable para Matt Freese, transformando el triunfo en una goleada inapelable.