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Luis Marquines, la joya del arco colombiano que sorprende en el Mundial sub-20

El arquero, nacido en Tumaco, cautiva con su nivel en la Copa Mundo sub-20 de Argentina.

  • Luis Marquines ha impresionado en el Mundial Sub-20 por las atajadas que ha hecho en los dos juegos que ha disputado Colombia. FOTO GETTY
    Luis Marquines ha impresionado en el Mundial Sub-20 por las atajadas que ha hecho en los dos juegos que ha disputado Colombia. FOTO GETTY
25 de mayo de 2023
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El joven arquero Luis Marquines tiene un físico imponente. Los 1,87 metros que mide y la cara de seriedad que pone cada vez que está debajo de los tres palos del arco de la Selección Colombia Sub-20, llevan a que sus rivales lo miren con respeto y piensen, con algo de incertidumbre, en cómo marcarle gol.

Algunos podrían llegar a la conclusión de que para anotarle hay que rematar por debajo, ya que siempre se ha dicho que a los arqueros altos les cuesta tirarse al suelo, extender su cuerpo en pocos segundos. Pero no. Con Marquines eso no funciona porque tiene buenos reflejos y una velocidad para responder a ese tipo de pelotas que deja con la boca abierta a más de uno.

También responde bien cuando lo exigen por arriba y sale con seguridad, con carácter, cuando tiene que despejar el balón con los puños. Esa capacidad lo ha convertido en uno de los futbolistas destacados sobre los que los cazatalentos de los equipos del extranjero ponen sus ojos, en lo que va del Mundial sub-20 que se juega en Argentina.

“Hace mucho tiempo no veía un arquero colombiano en las selecciones juveniles con esas características; ni siquiera cuando estuvo René Higuita se vio algo así”, dijo el entrenador antioqueño Guillermo “Chiqui” Londoño, quien conoce a Marquines desde que empezó su proceso de formación en el Club Sol de Oriente JCO de Medellín.

Pero no todo es perfecto. Es cierto que Luis, con 20 años, entrena con el equipo profesional de Nacional, que ya debutó en la Liga Betplay, que estuvo en el Sudamericano que se jugó en nuestro país en enero de este año, pero aún le falta sumar minutos, tener más experiencia para pulir su talento para ser más fuerte, más seguro en el juego psicológico –como lo definió René Higuita– que implica atajar y lidiar con la presión, muchas veces autoimpuesta, de no poderse equivocar.

Un joven alegre

Ya dijimos que Marquines pone expresión de seriedad cuando está jugando, pero fuera de la cancha su rostro se transforma: deja de ser el hombre de mirada felina, el arquero que le huye al error, y pasa a ser un joven noble con expresión alegre, de ojos ingenuos, que todo el tiempo intenta transmitir buena energía, se ríe a carcajadas y se deja sorprender por lo que pasa.

Así se le vio al final del partido contra Israel, cuando en el canal oficial de la Fifa lo entrevistaron y le mostraron algunas de las ocho atajadas que hizo. “La verdad no me lo creo, pero quiero agradecerle a Dios, primero que todo”, dijo, con una expresión genuina de felicidad en el rostro.

Después recordó que, tanto en su proceso de formación, como durante el Sudamericano Sub-20, vivió momentos difíciles, caídas (como cuando soltó dentro del área una pelota que llevó a que Uruguay marcara el gol de triunfo en el torneo que se jugó en enero de este año en el país), pero que también se ha logrado levantar, con más fuerza, de esas dificultades, entendiendo que a los arqueros, como pasa en la vida, los errores los forman.

Acostumbrado a luchar

Luis Marquines nació en Tumaco, Nariño, pero se vino para Medellín cuando era un niño. Llegó a la capital antioqueña por iniciativa de Jhony Londoño, el presidente y fundador del Club Sol de Oriente JCO, que tiene su sede de entrenamiento en la Unidad Deportiva Miraflores, ubicada en Buenos Aires, en la comuna 9 de la ciudad.

Su talento y biotipo fueron lo que llamó la atención del directivo paisa, quien habló con su familia y se lo trajo para formarlo. Estuvo en el club de Londoño, en el que no solo atajaba, sino que llegó a jugar de defensa central y lateral por izquierda, hasta el segundo semestre de 2019, cuando firmó con las divisiones menores de Atlético Nacional.

“A partir de ahí, viendo sus condiciones, aún muy silvestres (tenía deficiencias técnicas), pero con un gran potencial a desarrollar, lo acercamos al primer equipo. Se adaptó rápido, entendió los componentes de nuestro proyecto y paso a paso se ha convertido en la realidad que hoy el mundo está viendo”, comentó Milton Patiño, entrenador de arqueros de Atlético Nacional.

Luis no se ha olvidado de sus raíces. Por el contrario, cada que está de vacaciones viaja a su natal Tumaco y, quienes lo conocen, aseguran que vela económicamente por su núcleo familiar, aunque no ha compartido mucho con ellos porque desde pequeño se vino para Medellín buscando conseguir el sueño, que ahora está viviendo, de ser un futbolista reconocido.

11
partidos ha jugado Marquines en 2023 con la Sub-20 (9 en el Sudamericano y 2 en el Mundial).
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