Una montaña rusa de emociones vivió el defensa colombiano Cristian Zapata en la serie de octavos de final de la Copa Libertadores entre Atlético Nacional y Racing de Argentina.
De la felicidad desbordante por anotar, casi por casualidad, el primer gol del cuadro verde en el triunfo 4-2 del partido de ida, que se jugó el pasado jueves 3 de agosto en el estadio Atanasio Girardot; pasó a la desazón, a la frustración, de mostrar un nivel muy bajo en el juego de vuelta, que se disputó en el Cilindro de Avellaneda y en el que el conjunto argentino se impuso 3-0 y eliminó a los colombianos del torneo continental.
En Argentina, Zapata se vio desconcertado, físicamente agotado, incapaz de mostrar el nivel que en otro tiempo lo llevó a estar en el balompié italiano (jugó en el Milan) y en la Selección Colombia, en la que hacía pareja de centrales con Mario Alberto Yepes.
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El central, que tiene 36 años y llegó al cuadro verde empezando este año proveniente de San Lorenzo de Almagro, no tuvo un buen rendimiento en el partido de vuelta. Por el contrario, tuvo un par de fallas que terminaron en el primero y segundo gol de Racing.
¿Cómo fueron los errores de Zapata?
Era el minuto 28 del partido de vuelta. El Cilindro de Avellaneda ardía. Racing había mostrado una intensidad agobiante en el primer cuarto de partido. Nacional se veía incómodo, desconectado, sin ideas.
La Academia hizo una cadena larga de pases. El balón llegó al lateral izquierdo Gabriel Rojas, que estaba lanzado al ataque, metió un centro al área. El delantero colombiano Roger Martínez vio que tenía una opción clara para marcar: se lanzó en velocidad hacia el punto penalti, hizo un salto sostenido que lo dejó por encima de Cristian Zapata, cabeceó y puso a celebrar a los aficionados de Racing.
Lo curioso de esta primera anotación es que, de acuerdo con lo que manifestaron analistas de fútbol, Zapata se movió con pasividad. Además, otros manifestaron que era sorprendente que Roger, que mide 1,80, le ganara en altura en su salto al defensor de Nacional, que tiene 8 centímetros más de estatura.
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Ese fue el primer error de Zapata. El segundo fue más escandaloso, más negligente. Era el minuto 49. El extremo por derecha Axel Ojeda se lanzó al ataque. Cogió una velocidad de felino que llevó a que ninguno de los defensores de Nacional que corrió detrás lo alcanzara. Él se metió al área, esperó a que Harlem Castillo saliera a achicarle y le mandó el balón por entre las piernas.
¿Y Cristian Zapata? Se preguntará el lector. El defensa central colombiano no corrió, solo trotó, cuando Ojeda estaba llegando al área. Después se quedó parado, mirando como llegaba el segundo gol de Racing. Los analistas aseguraron que, por la posición en la que juega en el campo, Zapata debió cerrar al volante del cuadro argentino. Pero no lo hizo.
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Después, Zapata tuvo unos minutos finales modestos. En defensa se mostró inseguro (Racing pudo haber ganado por 5 o más goles) y cuando se lanzó al ataque no marcó diferencia. En las estadísticas oficiales del partido le dieron una calificación de 3.0. Los descuidos de Zapata, la montaña rusa de emociones que vivió en la serie con Racing, explican porqué Nacional se quedó por fuera de la Copa Libertadores. Desde 2016 no avanza a cuartos.