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“Los premios son un asunto de suerte”: Luis Miguel Rivas

El escritor ganó uno de los premios literarios entregados este año por el Ministerio de Cultura.

  • El escritor vallecaucano tiene fuertes conexiones con Medellín. Desde hace unos años reside en Buenos Aires, Argentina. Foto: Cortesía Juan Fernando Ospina.
    El escritor vallecaucano tiene fuertes conexiones con Medellín. Desde hace unos años reside en Buenos Aires, Argentina. Foto: Cortesía Juan Fernando Ospina.
19 de noviembre de 2023
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Luis Miguel Rivas nació en Cartago, Valle, pero su carrera literaria la ha realizado en Medellín y en Buenos Aires. El Fondo Editorial Eafit ha publicado Los amigos míos se viven muriendo y Tareas no hechas. Con Planeta ha publicado Era más grande el muerto, Más tareas no hechas y Malabarista nervioso. El aprecio de los lectores y los laureles que han recibido sus libros lo convierten en uno de los escritores colombianos con mayor proyección internacional.

Esta semana el Ministerio de Cultura anunció que el libro de Rivas Malabarista nervioso había ganado el premio de mejor libro de cuentos publicado entre 2022 y 2023. El jurado que le otorgó el premio estuvo compuesto por Socorro Venegas, Elkin Restrepo y Mario Jursich. EL COLOMBIANO conversó con Rivas, que está radicado en Buenos Aires, Argentina.

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Este premio del Ministerio de Cultura consolida su carrera literaria y le da una proyección nacional e internacional...

“Yo no lo he pensado, digamos, en esos términos, ¿cierto? Yo creo que uno simplemente va escribiendo, va haciendo su obra, sin saber qué repercusión pueda tener. Esto es un asunto más de suerte. A veces se tiene suerte. A veces un libro se conoce y recibe reconocimientos, pero también puede pasar que eso no suceda. Lo esencial, lo fundamental es escribir. Creo que ese siempre ha sido el propósito, el objetivo y la necesidad. Y luego, obviamente, bienvenidos los premios, qué bueno que lleguen los reconocimientos. En muchas ocasiones esos reconocimientos traen un estipendio económico que te permite vivir y dedicarte con mayor tranquilidad al trabajo de tu obra”.

Por su respuesta intuyo que los premios son accidentes del camino en el escritor...

“Sí, son accidentes deseados, pero no con los que se vive en relación de dependencia. Creo que lo esencial es la escritura. El otro paso después de la escritura sería la posibilidad de la publicación. A veces los concursos y los premios dan también esa posibilidad, pero a veces no. El tercero ya es la repercusión en el público. A veces los concursos lo que permiten es cuando vos tenés ya una obra elaborada, pero tienes la tendencia a quedarse puliendo el trabajo, salir de ese libro y seguir con otra obra. Los concursos dan la ilusión de ser reconocido, pero eso es ilusorio, lo repito”.

¿Estos premios sí se traducen en mayor venta de libros o es simplemente el relumbrón de la noticia y ya?

“Mira, eso es muy relativo y en cada caso tiene resultados muy distintos. Depende también del tipo de premio, de la categoría del premio, de la repercusión. Antes se dependía mucho más de eso. Es decir, que el nombre de un escritor figurara en los medios. Los medios eran un embudo en el que entraban muy poquitos nombres. Pero hoy en día, con el Internet y la democratización de la información, hay muchos escritores que sin hacer parte de los medios masivos empiezan a tener su propio público, que lo generan a través de las redes sociales, de los medios electrónicos”.

Luis Miguel, hablemos de otro prejuicio editorial: el que dice que a los libros de cuentos no les va muy bien comercialmente...

“Generalmente, se ha tenido la idea de que las editoriales, sobre todo las editoriales grandes, no conciben los libros de cuentos como un producto vendible. Antes incluso estaba la idea de que si no escribías una novela no eras escritor. En los últimos años, ese concepto ha cambiado un poco, no del todo, pero de todas maneras se ha abierto mucho más el panorama. Las editoriales independientes están publicando muchos libros de cuentos, hay muy buenos escritores nuevos que son cuentistas fundamentalmente. Y las grandes editoriales también han empezado a descubrir de que lo que existe es la literatura.

En mi caso, yo antes de publicar o de escribir una novela me concebía sobre todo como cuentista. Y tuve dificultad de conseguir la publicación. Mis primeros libros los edité con el Fondo Editorial de Eafit, que es una editorial pequeña sin mucha repercusión mediática. Y luego, en algún momento, algunas editoriales grandes me buscaron, pero como no tenía novela, me dijeron: “nos gusta mucho como escribís, pero cuando tengas una novela nos vemos”. Eso pasó hasta que llegó un editor hace años a la editorial Planeta, que vino con otro criterio y me volvió a llamar. “¿Tenés algo?”, me preguntó. Y yo ya estaba tan desanimado que le dije “no, solo tengo cuentos”. Entonces él me dijo: “a mí me contrataron para publicar literatura, no para discriminar géneros”. Le envié una colección de cuentos y él se arriesgó a publicarla”.

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