Las historias suelen morderse las colas. Eso le pasó a la actriz y productora antioqueña Jennifer Arenas cuya pasión por el mundo audiovisual le viene de su abuelo, Arcadio Acosta, que fue el proyeccionista en el Teatro Caribe, de Itagüí. Ella le contó a EL COLOMBIANO la emoción que siente de hacer parte del circuito audiovisual por el hecho de que su abuelo se sentiría orgulloso. “Es muy lindo pensar que él, que murió cuando yo era una niña, estaría contento de verme trabajar en el cine, su gran pasión”, dice Jennifer, por teléfono, a bordo de un taxi, rumbo a otra entrevista para promocionar Legal, su primer protagónico en la gran pantalla y su debut en el papel de productora.
Le puede interesar: Natalia Reyes cuenta cómo fue perseguida en Venezuela su película “Aún es de noche en Caracas”
Su acercamiento formal a la actuación ocurrió en el colegio, cuando a los 15 años formó parte de un grupo de teatro con el que realizó montajes en instituciones educativas. Aunque inicialmente tenía la intención de estudiar medicina, un traslado familiar a Bogotá cambió el rumbo. Durante un periodo de pausa académica, comenzó a estudiar actuación a manera de pasatiempo, pero en ese proceso consiguió representación, participó en producciones televisivas y consolidó sus primeros pasos en la industria. “La actuación y yo nos elegimos”, dice Jennifer.
Arenas inició su carrera con papeles secundarios hasta obtener un roles de mayor visibilidad. Posteriormente integró el elenco de producciones de La selección y El patrón del mal. Sin embargo, el punto de inflexión en su trayectoria llegó con la serie Lady, la vendedora de rosas, en la que dio vida a Mireya, un personaje basado en una persona real.
Según la actriz, ese papel implicó una carga emocional significativa, al abordar la violencia, la vida en la calle y la ausencia familiar. La construcción del personaje requirió explorar distintas dimensiones interpretativas y conectar con una historia marcada por el contexto social. Aunque su aparición en la serie fue limitada en número de episodios, la recepción del público le dio una visibilidad mayor dentro del panorama nacional.
Tras ese reconocimiento, Arenas participó en Sin senos sí hay paraíso, producción que amplió su alcance internacional, especialmente en Estados Unidos. Este proyecto la llevó a viajar a Nueva York, donde completó su carrera con estudios de actuación e inglés en 2018. Durante su estancia, también dictó talleres de formación actoral y trabajó en diferentes actividades, desde restaurantes hasta gestión de marca, experiencias que, según explica, forman parte del proceso común de los migrantes.
Lea también: Reestrenarán en cines de Medellín más películas de Studio Ghibli: fechas y programación
En paralelo, ha consolidado su faceta de productora. Actualmente participa en la película Legal, un proyecto de ficción documental que aborda la experiencia migrante desde la perspectiva de una madre que viaja en busca de oportunidades. La producción se enmarca en una iniciativa que busca visibilizar el trabajo de mujeres en la industria cinematográfica y ha tenido exhibiciones en salas de Medellín.
Regístrate al newsletter