El presidente Gustavo Petro ya inició su agenda en Washington, en la antesala de un encuentro de alto voltaje político con Donald Trump en la Casa Blanca. La cita, prevista para este martes a las 11:00 a. m., es leída en círculos diplomáticos como el momento bilateral más crítico para Colombia en la última década, en medio de una relación tensionada por sanciones, recriminaciones públicas y profundas diferencias políticas.
Antes de entrar de lleno en la negociación directa, el mandatario colombiano optó este lunes por abrir su visita en Estados Unidos con movimientos previos, conscientes de que lo que está en juego va mucho más allá del protocolo.
Petro hizo una pausa íntima para conocer por primera vez a su nieta, Mailé Petro González, próxima a cumplir dos meses de nacida. A ese momento, en medio de una de las visitas más sensibles de su mandato, Petro lo llamó “un abrazo fundamental antes de la reunión con Trump”.
La escena quedó registrada en una fotografía que el propio presidente compartió en sus redes sociales. En la imagen aparece sosteniendo a la niña junto a su nuera y a su hijo, Andrés Petro, quien permanece fuera de Colombia desde 2017 por razones de seguridad tras haber recibido amenazas. Su salida del país se produjo cuando Petro aún era senador y estaba en el centro del debate político nacional.
“Mailé Petro González nació el 21 de noviembre de 2025, es mi última nieta, y la he abrazado por primera vez”, escribió el presidente, poniendo palabras a un gesto que contrastó con la rigidez del viaje diplomático y el clima político que rodea su cita en Washington.
Petro ha optado por no llegar con las manos vacías a Estados Unidos. Esta vez decidió acompañar su visita con algunos obsequios, tanto para su homólogo como para su esposa y primera dama estadounidense, Melania Trump.
Entre los artículos se incluyen café colombiano, productos agrícolas y una prenda artesanal, los cuales vienen en una ancheta y son producidos por 18.000 familias cacaoteras y 2.300 caficultoras que se vincularon a programas de sustitución de cultivos ilícitos desde la llegada de este Gobierno. La ancheta fue organizada desde la Dirección de Sustitución de Cultivos Ilícitos.
Uno de ellos, y quizá el más simbólico, son algunas libras de café: un alimento cosechado en territorios donde antes se sembraba droga, que hoy se presenta como una muestra de la sustitución de cultivos ilícitos y de la transformación social y económica.
También se ha conocido que el mandatario colombiano le habría llevado al magnate una pieza maciza en oro.
En la antesala del encuentro con Donald Trump, atravesado incluso por la incógnita de si el presidente contará con un traductor o traductora a la altura de una conversación de alto riesgo político con el magnate, la comitiva presidencial sostuvo en Washington una reunión de coordinación estratégica con el núcleo duro del Gobierno colombiano destacado en la capital estadounidense.
En ese espacio participaron la canciller Rosa Yolanda Villavicencio, el ministro de Defensa Pedro Sánchez; la directora de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito Gloria Miranda y el embajador de Colombia ante Estados Unidos, Daniel García-Peña, entre otros altos funcionarios.
Según la Casa de Nariño, las actividades de esta agenda internacional del día de hoy estuvieron orientadas a preparar el diálogo político, académico y comunitario, así como a afinar el relacionamiento institucional entre Colombia y Estados Unidos. El encuentro sirvió para ajustar mensajes, prioridades y márgenes de la conversación que Petro sostendrá este martes con Trump en la Casa Blanca.
El presidente y su comitiva —de más de diez personas— partieron desde el aeropuerto militar de CATAM en la noche del domingo en Bogotá. Inicialmente estaba previsto que Andrea Giovanna Petro, hija mayor del mandatario, hiciera parte del viaje, pero a última hora se confirmó que no abordó el vuelo.
Sobre la ausencia del ministro del Interior, Armando Benedetti, en el programa 6AMW, se informó que habría sido el propio funcionario quien, por decisión personal, optó por no viajar.
La delegación está integrada, entre otros, por el jefe de despacho presidencial José Raúl Moreno; la directora del Dapre Nohra Mondragón; el director encargado de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), René Guarín; y el presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa. También viajaron la asesora de la Jefatura de Despacho Presidencial Diana Marcela Ocampo Soto, la médica personal del presidente, la capitana Martha Liliana Montaño Durán, un intérprete y parte del equipo de prensa.
Como invitado especial figura Daniel Martin Kovalik, abogado estadounidense que lidera la firma contratada por la Presidencia para la defensa jurídica del mandatario tras su inclusión en la denominada Lista Clinton.
Este lunes trascendió que el mandatario colombiano estará acompañado en la reunión con Trump por la canciller Rosa Villavicencio y el embajador Daniel García Peña, junto a un intérprete que hasta el momento se desconoce su nombre, así como también un staff alterno en el que estará liderado por el fotógrafo de Presidencia, el general Humberto Guatibonza, Raúl Moreno, mano derecha del mandatario en Casa de Nariño; el gerente de Ecopetrol, Ricardo Roa; la viceministra encargada de Política Criminal y Justicia Restaurativa, Marcela Tovar, y el ministro de Defensa, Pedro Sánchez.
La antesala del encuentro
Tras meses de choques verbales, sanciones diplomáticas y la revocatoria de la visa presidencial —tensiones que solo comenzaron a menguar tras una llamada directa entre ambos mandatarios a comienzos de enero—, la visita de Petro a Washington busca una distensión urgente de una relación en su punto más bajo.
Donald Trump ha calificado a Colombia como una “fábrica de cocaína” y exige resultados inmediatos: retomar la aspersión aérea con glifosato, aumentar de forma drástica las extradiciones y revertir la descertificación impuesta en 2025.
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Como gesto previo, Petro autorizó la extradición exprés de alias Pipe Tuluá, el jefe de la banda La Inmaculada de Buga, Valle, con la que intenta mostrar cooperación sin renunciar a su enfoque de “paz total”, basado en grandes incautaciones y no en la persecución del campesinado, con la expectativa de que EE. UU. revise su sanción antidrogas.
Tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero, Petro sostiene que el líder venezolano está “secuestrado” y propone una mediación para evitar una desestabilización mayor en la frontera, mientras Trump espera que Colombia se alinee con la transición impulsada desde Washington.
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A esto se suma la negociación por la reanudación de vuelos de deportados —suspendidos durante ocho meses—, donde Petro busca condiciones más humanas frente a la política de “tolerancia cero” de Trump, y el interés del mandatario colombiano en evitar eventuales sanciones de la OFAC contra su nombre o su entorno en la Lista Clinton. En paralelo, Petro llevará su propuesta de canje de deuda por acción climática y protección de la Amazonía, en un escenario donde Trump prioriza seguridad y energía, presionando para que Colombia no frene la exploración de hidrocarburos.
Para entender la perspectiva del encuentro Trump–Petro, EL COLOMBIANO habló con Sandra Borda, profesora asociada del Departamento de Ciencia Política y Estudios Globales de la Universidad de los Andes.
Su lectura es clara: lo verdaderamente decisivo ya ocurrió y tuvo lugar lejos de los reflectores, en el proceso de negociación previo encabezado por funcionarios del Gobierno colombiano que viajaron a Washington para allanar el terreno.
“No se espera nada extraordinario durante la reunión. Será un encuentro altamente protocolario, pensado para formalizar acuerdos ya cocinados y, probablemente, sin acceso a la prensa”, explica Borda.
Advierte, además, que el Gobierno colombiano no debería interpretar esta cita como un borrón y cuenta nueva: “Bajo la política de Trump no existen los aliados incondicionales. Esta reunión no equivale a un perdón para futuras acciones, el presiente Petro no puede creer que el encuentro es un cheque en blanco”.
Desde su perspectiva, la relación bilateral se moverá bajo una lógica de ‘a las buenas o a las malas’, condicionada a qué tanto Petro se alinee con la visión de Washington, especialmente en la lucha contra las organizaciones criminales y en el manejo del dossier venezolano, donde Estados Unidos espera que Colombia no se convierta en un obstáculo para sus planes.
“Se ha notado una disminución en la intensidad del discurso de Petro sobre la intervención en Venezuela como parte de estas negociaciones”, señala.
Sin embargo, Borda subraya que, aunque todo parezca coreografiado, estudiado, los riesgos persisten. Ambos mandatarios son impredecibles y cualquier salida del libreto podría tensar el encuentro. “Existe el riesgo de que Petro intente dar una ‘cátedra’ sobre transición energética frente a un Trump que es defensor abierto de la explotación petrolera y el fracking”, concluye la especialista.
Petro llama a movilizaciones mientras se reúne con Trump
En paralelo a la agenda diplomática, el presidente hizo un llamado a la movilización ciudadana este martes, mientras se desarrolla el encuentro bilateral en Washington entre el presidente colombiano y Donald Trump. La convocatoria ha sido respaldada por sectores afines al Gobierno, entre ellos el candidato presidencial Iván Cepeda, lo que añade un componente político interno a la visita oficial.
Sobre este llamado de Petro, la experta Sandra Borda es interpretado como una señal de nerviosismo y necesidad de “apoyo emocional” ante un encuentro que le genera intranquilidad, como el jefe de Estado lo ha dejado ver en medio de sus recientes discursos y palabras en público.
Antes de la cumbre Petro-Trump no están previstos otros eventos públicos en la agenda presidencial. El miércoles, el mandatario asistirá a una sesión en la Organización de Estados Americanos (OEA), y durante su estadía en la capital estadounidense también se reunirá con agremiaciones del sector cacaotero para promover el cacao como alternativa central en la sustitución de cultivos de uso ilícito y abrir mercados internacionales para el campo colombiano.
La agenda se completa con un encuentro con la comunidad colombiana en la Biblioteca Martin Luther King, donde el presidente escuchará inquietudes de los connacionales residentes en Estados Unidos.
El jueves, día en que vence el permiso especial otorgado para su permanencia en el país, Petro regresará a Bogotá en horas de la noche con su delegación encabezada por el mandatario y la canciller Rosa Villavicencio.