Si las encuestas aciertan, el retrato final de la elección presidencial de este domingo 29 de mayo podría quedar en este orden: Gustavo Petro a la cabeza, Federico Gutiérrez segundo, Rodolfo Hernández tercero —pero muy cerca de “Fico”—, y Sergio Fajardo rezagado en un cuarto puesto. Sin embargo, las encuestas han quedado mal en otras oportunidades y ahora esa es la gran duda:
¿qué tan desfasadas puede estar ahora?
Solo al final de esta jornada se sabrá si la fotografía estaba bien montada. Eso sí, los antecedentes de las primeras vueltas de 2018 y 2014 mostraron que la disposición de los candidatos entre la última encuesta y el resultado final fue atinada, aunque con números diferentes a los esperados.
Esa diferencia tiene una explicación. En esa semana que pasa entre la fecha de divulgación del último estudio y la contienda final hay debates, adhesiones, apoyos y una mayor exposición de propuestas, además pueden aparecer golpes de opinión que muevan a los votantes indecisos.
A la cita de este 2022 Petro, del Pacto Histórico, llega después de cuatro años —y si se quiere más— de estar en una relativa campaña por la Casa de Nariño. El exalcalde de Bogotá fue segundo en la contienda de 2018 con Iván Duque y ya había intentado llegar al Ejecutivo en 2010, cuando fue cuarto.
Entre noviembre de 2021 y mayo de 2022 mantuvo su intención de voto por encima del 40%, siempre como el primero del pelotón, aunque entre febrero y mayo esta decreció levemente mostrando que ya estaba tocando su techo.
En medio de ambos comicios, el Estatuto de la Oposición le permitió tener un escaño en el Senado, lo que le hizo el mayor detractor de Duque en el Congreso. Anticipó su autopropaganda participando en una consulta de izquierda que él mismo convocó con el Pacto Histórico, de la que se sabía que saldría como ganador, pero que dejó la sorpresa del caudal político de Francia Márquez
A diferencia de su hoy contendor, Federico Gutiérrez, de Creemos Colombia, su posicionamiento entre antes y después de las consultas se mantuvo prácticamente igual.
Gutiérrez, en cambio, triplicó su intención de voto entre ambos momentos, un indicador que se estabilizó en el último mes de la campaña. “Fico” llega desde un liderazgo local tras su gestión como alcalde de Medellín de 2016 a 2019, antes se había hecho visible en Asocapitales, pero apenas logró saltar al ámbito nacional como analista de medios de comunicación.
Otro rostro que irrumpió en la contienda fue el exalcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, aspirante por la Liga de Gobernantes Anticorrupción y quien tiene un juicio a cuestas por ese delito.
Su reconocimiento, salvo por sus escándalos, solo había sido local y la última encuesta Invamer lo demuestra porque entre los cuatro punteros es el que tiene menos reconocimiento ante el electorado, del 60%.
A Hernández se le recordaba en el país por hacerse viral en redes sociales con escenas como el ataque físico al concejal Jhon Claro, llamar “barrigones gordos” a los bomberos y renunciar a su cargo cuando fue suspendido por participación en política.
El “ingeniero”, como se hace llamar en redes, parecía no avanzar en los sondeos con una intención de voto que se mantuvo en 13% en los primeros momentos de la contienda, pero sorprendió con un crecimiento de hasta casi el 21% en mayo.
Petro, Gutiérrez y Hernández son los únicos candidatos que, según los estudios, tienen posibilidad de pasar a segunda vuelta, pues la favorabilidad de Sergio Fajardo de la Centro Esperanza decreció rotundamente durante 2022, en medio de la implosión de su coalición por las disputas con Alejandro Gaviria, la fractura con Ingrid Betancourt y la deslealtad de las bases verdes.
Si se confirman las tendencias de 2018 y 2014 (ver infografía) esa instantánea podría calcarse al final de esta jornada de elecciones, pero no está medido el comportamiento de la opinión pública para esta última semana, en la que ocurrieron varios golpes de opinión.
La senadora electa del Pacto Histórico, Piedad Córdoba, fue retenida por la Policía en Honduras con 68.000 dólares en efectivo; Petro recibió guiños desde Venezuela, este último y Fajardo protagonizaron un agarrón por las cuentas aparentemente erradas de la reforma tributaria del candidato de izquierda.
Rodolfo Hernández dejó su silla vacía en los tres debates de la semana, pero igual fue tendencia en redes por hacer comentarios misóginos sobre la labor de la mujer como, opinó él, responsable de la casa; y “Fico” Gutiérrez se mantuvo en relativo silencio, tal vez esquivando salidas en falso en la recta final.
Todos esos hechos pueden influir en la intención de voto de los 39 millones de colombianos habilitados para sufragar.