Actualmente en La Habana, el Gobierno y las Farc discuten, entre otros puntos de la negociación, el número tres: Fin del Conflicto. En ese acuerdo, se definirá lo que ocurrirá con los integrantes de esa guerrilla cuando se incorporen a la vida civil en lo económico, lo social y lo político.
Comparando con el modelo actual que tiene el Gobierno, por medio de la Agencia Colombiana para la Reintegración, ACR, se podría determinar que una vez firmado el Acuerdo Final, los insurgentes de las Farc podrían tener varios de los beneficios que hoy reciben quienes se desmovilizan de un grupo armado ilegal, e inicia el proceso de reintegración a la vida civil en la sociedad (ver gráfico).
Para Jaime Fajardo Landaeta, exintegrante del Epl y actual asesor de paz del Área Metropolitana, el proceso de desmovilización y reintegración a la vida civil de los miembros de las Farc, será diferente a lo ocurrido con otros grupos armados ya desvinculados de la guerra.
“Para este proceso de paz, el proceso de reintegración de los guerrilleros tendrá muchas diferencias, acá serán vitales las zonas de ubicación y desde ellas es probable que se armen los programas de resocialización. Lo colectivo es muy probable que prime a lo individual, entonces podrían crearse grupos de formación, algo más especializado”, dice.
Para Landaeta, es seguro que este proceso significará un reto mucho más grande de lo que normalmente el Gobierno ha experimentado, “porque este será de mayores dimensiones”.
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