La Fuerza Naval de Estados Unidos completó 42 ataques en aguas internacionales del océano Pacífico y el mar Caribe, desde que inició su intervención militar contra el narcotráfico, y aún así, todavía los narcos siguen despachando drogas por esas rutas.
El despliegue de ocho buques, un portaaviones, un submarino y más de 4.000 uniformados comenzó a finales de agosto de 2025, y produjo el primer bombardeo el 2 de septiembre, que dejó 11 muertos en el Caribe.
El más reciente fue el 16 de febrero de 2026, con un triple ataque en el Pacífico Oriental y el Caribe, que dejó también 11 víctimas.
Según el conteo de la Fundación Insight Crime, que analiza el comportamiento del crimen en las Américas, a la fecha van 145 personas fallecidas en la intervención bélica, denominada Lanza del Sur.
No obstante, el hecho de que todavía sigan zarpando narcolanchas por esos sectores, sin importar el despliegue letal de los norteamericanos, implica que la Fuerza Naval de EE.UU. no ha resultado ser disuasiva para los traficantes.
Más allá de que el flujo de drogas use otros medios, como avionetas, vehículos terrestres (vía Centroamérica) y buques mercantes, las lanchas y semisumergibles continúan zarpando desde Colombia, Ecuador y Venezuela hacia Norteamérica, atravesando aguas custodiadas por los radares y marinos estadounidenses.
¿Cuáles son las principales organizaciones criminales detrás de esas rutas?
De acuerdo con información de la DEA, Europol y la Policía de Colombia, el Clan del Golfo, el ELN y las disidencias de las Farc operan como proveedores de la cocaína, y en algunos casos participan también en la exportación.
Las rutas suelen tener como puntos de acopio los puertos colombianos, ecuatorianos y venezolanos, con paradas logísticas en República Dominica, Haití, Bahamas, Panamá, Nicaragua, Honduras y México.
De Colombia, además de las redes transnacionales independientes, también se conocen despachos por la ruta del Caribe y el Pacífico de “la Oficina”, “los Pachenca”, “los Costeños”, “los Pepes” y la Nueva Junta Directiva del Narcotráfico.
En muchos casos, esas rutas se operan en alianza con mafias de México, Europa, África y Suramérica. Entre las más conocidas, figuran la Mocromaffia (Marruecos y Países Bajos), el Clan Devesa (España y África) y el Clan Kinahan (República de Irlanda).
La lista sigue con los carteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación (México), el Primer Cartel Uruguayo, el cartel de Los Balcanes (Albania, Macedonia, Serbia, Montenegro y Croacia) y las mafias italianas de La Cosa Nostra, ‘Ndrangheta y La Camorra.
También participan el Cartel de los Soles y el Tren de Aragua, de Venezuela, al igual que los ecuatorianos “los Lobos” y “los Choneros”.
Desde la óptica de la Casa Blanca, todo ellos son terroristas, una denominación con la que justifica el empleo de la fuerza letal. Aún así, ya pasaron seis meses y las narcolanchas siguen zarpando.
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