Dicen que los números no mienten y, en medio de un ambiente electoral tan convulso antes de la segunda vuelta, por los perfiles de los candidatos tan disímiles entre sí, lo único que se acerca a arrojar un resultado completamente predictivo son las aproximaciones aritméticas. ¿Cuáles son los votos que determinarán los resultados este domingo?
Con una diferencia de 673 mil votos —10,3 millones para Abelardo frente a 9,6 millones para Cepeda—, Colombia está en medio de una recta final de “extremos”. Este domingo, luego de meses en campaña, los dos candidatos que se medirán en las urnas sabrán el resultado de cuál de los dos quedará como jefe de Estado estos próximos cuatro años.
No todo está decantado, porque más allá del resultado de primera vuelta, hay millones de colombianos que no salieron a votar, o que votaron por candidatos que ya quedaron fuera de la contienda, y cuyo respaldo está en disputa.
Un análisis de La Silla Vacía identificó que hay al menos 2,3 millones de votos posibles por los que ambas campañas van a pelear. Esos votos no están repartidos al azar. Su geografía, estrato, nivel educativo son determinantes y, dependiendo de cómo se muevan, pueden cambiar radicalmente el resultado del 21 de junio.
La maquinaria que no despertó
Una de las explicaciones que circula en el Pacto Histórico para entender el tropiezo de primera vuelta es que sus grandes maquinarias regionales, sobre todo en la costa Caribe, no activaron el voto con la intensidad que sí lo hicieron en las elecciones al Congreso de marzo. Y los datos les dan la razón, al menos en parte.
Comparando la participación en los puestos de votación entre las legislativas y la primera vuelta presidencial, es posible identificar zonas donde hay un potencial electoral claro, pero que no se tradujo en las papeletas marcadas.
Para Cepeda, ese potencial suma cerca de 584 mil votos; para Abelardo, unos 196 mil. La diferencia es significativa, pero también tiene una explicación: en las zonas donde Abelardo es fuerte, la participación ya fue mayor desde la primera vuelta.
La maquinaria que, según se analizó en el estudio del medio ya mencionado, no movilizó la votación a Cepeda, que se concentra principalmente en Córdoba —con un potencial de 127 mil votos— y en Atlántico —116 mil—, aunque es importante mencionar que en este último departamento la estructura política más cercana está bajo la influencia de los Char, quienes apoyan a De La Espriella.
Los puestos individuales más representativos para el candidato del Pacto Histórico están en La Guajira. En cambio, del lado de Abelardo, la maquinaria dormida está en Bolívar, Tolima y Córdoba, donde partidos como el Conservador y el Liberal tuvieron votaciones robustas para el Congreso, pero no lograron traducir ese respaldo a la presidencial.
¿Y los otros grupos?
El segundo grupo de votos disponibles es más difuso, pero también más numeroso. Se trata de personas que no votaron ni en el Congreso ni en primera vuelta, o que lo hacen en blanco, pero que pueden ser influenciadas por quienes los rodean. La teoría de campaña se mueve por el voz a voz. Si en un barrio o vereda hay suficiente entusiasmo, termina jalando a gente que normalmente no participa.
Para calcular este potencial, La Silla tomó como referencia el comportamiento histórico de 2022: por cada voto que obtuvo el Pacto Histórico al Senado, Petro consiguió en promedio 2,2 votos en segunda vuelta. En 2026, Cepeda llegó a 1,8 por cada voto del Pacto en primera vuelta, lo que indica que tiene espacio para crecer. El ejercicio equivalente se hizo para Abelardo, cruzando con el crecimiento que tuvieron en su momento Rodolfo Hernández y Federico Gutiérrez.
En este renglón, la derecha lleva la ventaja: Abelardo tiene un potencial de 1,58 millones de votos por esta vía, frente a 1,26 millones de Cepeda. Esto se explica porque la mayoría de los puestos donde ganó Cepeda ya habían alcanzado su techo de participación, y porque la suma de las curules de derecha —Centro Democrático, Conservador y Cambio Radical— representa una base electoral más amplia.
Geográficamente, para Cepeda el mayor bastión electoral está en Bogotá —397 mil votos posibles— y en Valle del Cauca —278 mil—, un departamento donde la izquierda perdió fuerza en esta campaña. Para Abelardo, Antioquia lidera con 313 mil votos posibles, seguida de Bogotá con 306 mil, donde el Centro Democrático conserva una base significativa.
El voto del centro: el botín más codiciado
Mucho se ha hablado de que el voto de lo que se conoce como el centro ideológico sería determinante para estas elecciones de este domingo. Por ejemplo, los líderes de estos movimientos, como Sergio Fajardo y Claudia López, podrían direccionar a sus votantes. Esta última ya le dio su apoyo a Cepeda.
El exalcalde de Medellín no les dijo a sus seguidores y votantes por quién votar; en vez de eso, presentó un decálogo “del millón de votos” (refiriéndose al resultado que obtuvo en primera vuelta) donde estableció puntos, muy propios de su visión política, donde tiene posturas de contraste con el Gobierno actual, como también reparos de un modelo más autoritario de gobernanza.
La Silla calculó estos votos cruzando la votación de los partidos de centro con el comportamiento histórico de zonas que han votado por opciones similares, como el Centro Esperanza en 2022.
El resultado es que Cepeda podría capturar hasta 1,74 millones de votos de este grupo, mientras que Abelardo podría llevarse 1,64 millones. La diferencia es pequeña y se explica porque estos votos están ubicados en zonas que históricamente han sido un poco más afines a la izquierda moderada.
¿Alcanza para voltear la elección?
Sumando las tres vías, el techo teórico de Cepeda es de 3,58 millones de votos adicionales; el de Abelardo, 3,41 millones. Si cada uno alcanzara su máximo, Cepeda llegaría a los 12 millones y Abelardo a los 13 millones.
Pero los números absolutos no cuentan toda la historia. Para dimensionar el impacto real de distintos escenarios, el medio ya mencionado recurrió a una simulación de Montecarlo —una técnica que corre diez mil elecciones hipotéticas con distintas tasas de movilización— para ver en cuántos casos gana cada candidato.
La conclusión es clara: si ambas campañas movilizan sus votos en igual medida, Abelardo gana en cerca del 73% de los escenarios. Para que Cepeda revierta ese resultado, no basta con que el Pacto despierte su maquinaria. Necesita, además, que Abelardo se quede corto.
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Si el Pacto logra una movilización fuerte y la campaña de Abelardo solo alcanza un rendimiento moderado, la probabilidad de victoria de Cepeda sube por encima del 60%, y puede incluso superar el 95% si Abelardo recoge muy pocos de sus votos disponibles.
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- ¿Qué es una calculadora electoral?
- Es una herramienta que permite simular resultados electorales a partir de datos reales, encuestas y posibles transferencias de votos entre candidatos.
- ¿Los resultados de la calculadora predicen quién ganará?
- No. La herramienta plantea escenarios probables basados en variables estadísticas, pero el resultado definitivo depende de la votación real.
- ¿Qué factores pueden cambiar el resultado de la segunda vuelta?
- La participación electoral, los votantes indecisos, las alianzas políticas y la movilización regional pueden alterar las proyecciones.