Por daniel cardona henao
Al momento de mirar varias prácticas en los pasados Juegos Paralímpicos, había una que sorprendió por lo poco convencional.
Al inicio sirvió como un tratamiento para personas con parálisis cerebral, pero el boccia fue tomando fuerza y se incluyó como deporte para otro tipo de discapacidades.
Sorprende, además, ver atletas totalmente limitados en sus movimientos dirigir bolas con exactitud hacia una central, tratando de acomodarla lo más cerca para sumar puntos. “Pero no es tirar por tirar, es muy estratégico y el atleta tiene que ser muy consciente de lo que va a hacer”, declara Mauricio Giraldo, quien es un entrenador antioqueño de esta disciplina.
Las manos, los dientes, el mentón, la cabeza o los pies, armas suficientes para impulsar los sueños de superación, como se vio en las justas de Río de Janeiro.
“En Colombia nos falta mucho para con solidar este deporte, pero esperamos seguir creciendo para estar en la élite”, concluye Giraldo