Cuando de anfibios y reptiles se trata, Álvaro Andrés Velásquez, en solo 140 caracteres, puede contar historias fascinantes y enamoradoras de estos seres. Este biólogo bogotano demuestra en Twitter e Instagram que es investigador y promotor del cuidado de la naturaleza.
Más allá del discurso ecológico aburrido, el reconocido como “Mr. Culebra” les muestra a sus seguidores que detrás de esos animales hay historias fantásticas y que, sin ellos, el mundo no sería el que conocemos.
Posa con caimanes, culebras, ranas y bichos que, por lo general, suscitan pavor. Este científico es un autodidacta de la fotografía que aprendió por el deseo de mostrar los hallazgos de su trabajo. Su amor por las ranas es tan grande que en su pecho lleva tatuadas dos.
Entre sus jornadas extensas como observador y explorador de fauna, sacó un momento para hablarnos de su ciencia:
¿Quién es @MrCulebra?
“Mi nombre es Álvaro Andrés Velásquez, soy biólogo de la Universidad Javeriana y tengo 35 años”.
¿Para qué creó cuentas en Twitter e Instagram?
“La culpa es de mi papá. Es un hombre que se mantiene muy informado y las redes sociales le llaman la atención, entonces él me pone de conejillo de indias a probar lo que va saliendo, y así pasó con Twitter. Con Instagram ya fue por mi gusto por la fotografía y para mostrar lo que veía en mi trabajo”.
¿Cómo se le “cambia la reputación” a animales poco carismáticos como culebras o sapos?
“No es sencillo hacer sensibilización ambiental y mucho menos con animales que pueden ser peligrosos. En el campo aplica mucho lo de ‘culebra es culebra’. Aún así, la gente sabe que hay animales que no son peligrosos y los mata.
La tarea se hace directamente con los bichos y las gentes, uno trata que ellos se acerquen y los conozcan, se les habla un poco de por qué les pueden llegar las culebras a la casa (si disponen mal basuras y comida) y su papel ecológico. También se les cuenta cosas como que menos del 20% de las culebras del país son venenosas, que en Colombia se matan más de 100 millones de serpientes al año y que, si no existieran, en sus casas y cultivos tendrían plagas. Al final, con los sapos la tarea es la misma”.
¿Cómo es el mito de la macabrel?
“Uno de mis favoritos. La macabrel, mapaná o boquidorá es una culebra que vive al borde de las lagunas y se cuelga de los árboles. Es nocturna y se alimenta de murciélagos y roedores. En el campo, la gente pesca o caza de noche y, muchas veces, pueden sufrir una mordida de la macabrel. El mito dice que esta culebra es muy venenosa y que la cura es tomar agua antes que ella (porque el bicho se tira al agua para huir).
La cura es muy efectiva porque en realidad ella no es venenosa, es familiar de las constrictoras. Yo he llegado a hacerme morder por macabrel pequeñas para que me crean. Lo más bonito es cuando me creen y se toman fotos con ella”.
¿Por qué lo obsesionan las ranas?
“Son animales bastante versátiles y útiles. Viven en las nieves perpetuas y hasta los desiertos. Colombia es el segundo país más diverso en ranas, después de Brasil. Tienen venenos, estrategias de comunicación, rituales de apareamiento, camuflajes y consumen insectos.
Además de todo eso, porque un tercio de las especies de anfibios del mundo están amenazadas en algún grado. Es decir, son como 6 mil especies de anfibios y 2 mil podrían desaparecer. Es el grupo vertebrado más amenazado. Además de todo, son fotogénicas y amo tomarles fotos”.
¿Cuál es la diferencia entre un sapo y una rana?
“La respuesta más sencilla sería que los sapos son un tipo de ranas”.
¿Cómo es la vida de un biólogo que trabaja en campo?
“El trabajo de campo tiene de todo, desde estar en un sitio con comodidades hasta tener que acampar sin nada. Varía dependiendo del objetivo de la salida como tal. En general, hay un plan de trabajo, se fijan cronogramas, sitios para la toma de datos y se tiene establecido qué se quiere extraer de los bichos. Uno sale a caminar pendiente de las especies presentes en el sitio. Se toman fotos, a veces se recolectan y, cuando no es necesario recolectar, se devuelven a su medio.
Cabe anotar que el trabajo tiene sus riesgos. Vivimos en un país en conflicto y uno siempre sale prevenido. Es triste, pero el biólogo no solo debe lidiar con mordidas de culebras, ataques de avispas o enfermedades. Vamos pendientes de qué grupo al margen de la ley está en qué sitio, de pedir permisos...”
¿Cuál es la diferencia entre describir y descubrir una nueva especie?
“Descubre quien se da cuenta a través de sus conocimientos o revisando literatura que una especie es nueva. Y describe quien hace el ejercicio de escribir el artículo científico y lo somete a una revista especializada. Por lo general, describe quien descubre”.
Cuéntenos sobre las ranas que usted ha descrito
“Son dos venenosas, una de cristal y un Atelopus. La primera fue hallada con la ayuda de mi amigo Marco Rada (@radaglassfrog) y lleva el nombre de uno de nuestros mentores, Vicente Rueda (Nymphargus vicenteruedai), cuando le contamos casi llora de la emoción.
El Atelopus fue una sorpresa, un hallazgo que hice con mi amigo Santiago Sánchez (@santiagojsp7).
Una especie está en los bosques de Florencia, Caldas, y; la otra, se encuentra en Falan, Tolima”.