Como el astuto jugador de póquer que sus amigos dicen que es, el presidente colombiano Juan Manuel Santos apostó todo su capital político a una sola carta: el proceso de paz con la guerrilla. Y aunque estaba a punto de ganar, la baraja se le refundió.
Desde que asumió la presidencia en agosto del 2010, Santos no ha ahorrado esfuerzos para pasar a la historia como el hombre que acabó con un conflicto de 52 años que ha cobrado más de 220.000 vidas a través de un diálogo con los rebeldes.
El mandatario logró en el 2014 su reelección enarbolando la bandera de la paz con la promesa de llevar a puerto seguro la negociación que inició en su primer periodo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc).