Los reportes sobre la marcha del sector industrial muestran que las cosas no mejoran para esta actividad. Efectivamente, según el Dane, en mayo de 2017 la variación anual de la producción real de la industria fue de -0,6 por ciento, comportamiento que contrasta con el aumento de 5,2 por ciento que se tuvo en igual mes del año pasado.
Para el acumulado del año (enero-mayo de 2017), la producción industrial tuvo una contracción de -1,3 por ciento y, para los doce meses (mayo 2016-abril 2017), el crecimiento fue de 1,1 por ciento.
De otra parte, en mayo de 2017 solo 15 de las 39 actividades industriales registraron variaciones positivas en la producción real.
Entre este grupo se destacan la elaboración de aceites y grasas de origen vegetal con un incremento del 16,9 por ciento, la fabricación de papel y cartón con una variación positiva de 9,8 por ciento, y la elaboración de productos lácteos con un crecimiento del 8,0 por ciento.
Por su parte, entre las actividades que presentaron disminuciones en la producción están la fabricación de maquinaria y equipo (-14,8 por ciento), la hilatura, tejeduría y acabado de textiles (-13,5 por ciento), y la confección de prendas de vestir (-8,0 por ciento).
Según los resultados de la Encuesta de Opinión Industrial Conjunta (EOIC) de la Andi, en el período enero-mayo de 2017 la producción industrial tuvo, con respecto a igual período del año pasado, una disminución de -0,7 por ciento, las ventas totales cayeron -1,4 por ciento y las ventas en el mercado nacional se contrajeron -2,3 por ciento.
Otros resultados de la encuesta evidencian cómo la debilidad que aqueja el sector industrial está afectando la marcha de las empresas.
En particular, en los cinco primeros meses de 2017 los establecimientos industriales no han cumplido con lo presupuestado, la mayoría de estos están afectados por problemas derivados de la falta de demanda y más de la mitad de los empresarios califica el desempeño de los negocios como malo.
Al tiempo que el panorama para la industria se deteriora, aparecen otros resultados que hacen pensar que, aunque lentamente, la economía, y muy seguramente el sector manufacturero de la mano de esta, va a comenzar a recuperar su dinamismo.
Concretamente, Fedesarrollo reveló que en el mes de junio la confianza de los consumidores, aunque todavía en números rojos, retomó la senda ascendente observada desde febrero pasado y que se interrumpió en mayo.
La mejora en la confianza se presentó en cuatro de las cinco ciudades encuestadas y, lo que es muy importante, la disposición a comprar vivienda y bienes durables aumentó frente al pasado mes de mayo.
De otra parte, la entidad señala que, no obstante el bajo crecimiento del PIB durante el primer trimestre de 2017, se espera que, en el segundo semestre, la economía se reactive y alcance una tasa de crecimiento alrededor del 2,0 por ciento.
Para que ello se cumpla, el Gobierno debe redoblar las acciones en los sectores que mueven la economía (vivienda, infraestructura y agricultura) y aprovechar la renovación del gabinete ministerial para contar, en las carteras económicas, con ministros que, además de capaces y conocedores de los correspondientes sectores, sean activos y eficaces.
Con una economía más dinámica y una mayor penetración en los mercados externos, el sector industrial debe retomar, en las diferentes actividades, su senda de crecimiento.
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