En su primera reunión de 2026, el Banco de la República sorprendió a los mercados al incrementar en 100 puntos básicos su tasa de interés de política monetaria, llevándola a 10,25 %, un nivel que no se registraba desde octubre de 2024. La decisión superó las expectativas del mercado, que anticipaba un aumento de apenas 50 puntos básicos.
El Emisor explicó que la determinación estuvo respaldada por la persistencia de las presiones inflacionarias, el comportamiento de las expectativas y un entorno macroeconómico más desafiante, marcado por la ampliación de los desbalances externos. La Junta Directiva reconoció que la inflación continúa en niveles elevados y enfrenta obstáculos para converger de manera sostenida hacia la meta, lo que llevó al equipo técnico a revisar al alza su proyección para el cierre de 2026, que pasó de 4,1 % a 6,3 % anual.
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A este escenario se suma el deterioro del frente externo, reflejado en un mayor déficit comercial, así como las señales de una posible pausa en el proceso de flexibilización monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos, un factor que añade presión al entorno financiero internacional.
Reacciones divididas tras el sorpresivo aumento
El anuncio generó reacciones encontradas entre analistas, el Gobierno y los actores del sector productivo. Mientras algunos expertos consideran que el fuerte ajuste es una medida prudente para anclar las expectativas de inflación y preservar la credibilidad del banco central, otros advierten que se trata de una decisión exigente en un contexto de recuperación económica aún frágil.
Desde el Gobierno, en tanto, se cuestionó el aumento al considerar que no se ajusta a la realidad actual de la economía colombiana.
Se pondrán más caros los créditos
La tasa del Banco de la República es la principal referencia para todo el sistema financiero y, cuando aumenta, sus efectos se trasladan a la economía. Los bancos pagan más por el dinero y ese mayor costo se refleja en alzas en las tasas de los créditos de consumo, comerciales e hipotecarios, lo que reduce la demanda de préstamos porque endeudarse resulta más caro.
En este contexto, Henry Amorocho, consultor y docente en Hacienda Pública y Control Fiscal, explicó que uno de los primeros efectos del aumento de la tasa de interés es el encarecimiento del crédito, ya que la tasa de intervención del Emisor se traduce en mayores costos para los intermediarios financieros, los cuales terminan siendo trasladados a las personas y empresas que contratan préstamos.
“Esto encarece la financiación para emprendedores, grandes empresas y para toda la economía, en línea con el objetivo correctivo del Banco de la República de moderar el consumo cuando la actividad económica comienza a recalentarse, reducir la presión sobre la demanda y evitar que el mayor gasto se traduzca en un alza de los precios”, indicó.
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¿Viviendas más caras?
De hecho, desde Fedelonjas reconocieron que para el sector inmobiliario este ajuste tiene un efecto directo, que se traducirá en hipotecas más costosas, cuotas mensuales más altas y una reducción en la capacidad de compra de los hogares.
Asimismo, advirtieron que el mayor costo de financiación de los proyectos puede ralentizar las decisiones de inversión, construcción y venta de vivienda.
Aunque el crecimiento del sector se mantiene estable, el gremio señaló que para lograr una reactivación plena se requieren medidas económicas más claras y consistentes, entre ellas señales de estabilidad en el costo del financiamiento, reglas de juego que reduzcan la incertidumbre y condiciones que faciliten el acceso al crédito tanto para los hogares como para las empresas.
Bienes financiados que se encarecerán con el alza de tasas
A su turno, Raúl Ávila, analista económico y profesor de la Universidad Nacional, advirtió que el encarecimiento del crédito provocará una reducción en la demanda por compra de inmuebles, un comportamiento recurrente cuando se endurece la postura monetaria.
De esta manera, señaló que se impactará el consumo de bienes y servicios que usualmente se adquieren mediante financiación, como electrodomésticos, seguros financieros, vivienda, motocicletas, vehículos y planes de telefonía, cuyos costos tenderán a aumentar.
CDT, ¿los que ganan con el aumento de tasas?
Sin embargo, no todo son efectos negativos. El aumento de la tasa de interés también mejora la rentabilidad del ahorro en instrumentos como los CDT y las cuentas remuneradas.
El mayor costo del dinero llevará a los bancos a ajustar al alza sus tasas de captación de manera casi inmediata. Para las personas que buscan ahorrar o invertir de forma segura, este escenario abre una ventana de oportunidad, al permitir acceder a tasas más altas.
“Si los CDT ya venían atravesando un buen momento, este incremento de tasas —que no estaba en el radar del mercado— marca un punto de inflexión. Ya estamos viendo ajustes importantes en las tasas ofrecidas por los bancos, lo que convierte al CDT en una de las mejores opciones para empezar el año”, afirmó María Elisa Ponce de León, gerente de comunicaciones de MejorCDT.
Según la vocera, con la tasa del Emisor en 10,25 %, los CDT compiten de tú a tú con alternativas de mayor rentabilidad, pero también de mayor riesgo, con la ventaja de ofrecer retornos seguros y predecibles, sin depender de la volatilidad del mercado.
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