El caso de Catalina Giraldo Silva, la psicóloga de 30 años que busca acceder al suicidio médicamente asistido en Colombia por graves trastornos mentales, ha generado un intenso debate en el país. Sin embargo, una de las voces que más ha conmovido en esta historia es la de su madre, María Ángela Silva, quien asegura que, pese al dolor que implica, acompaña la decisión de su hija después de años de presenciar su sufrimiento.
En contexto: Mujer con trastorno mental busca que su EPS autorice el suicidio médicamente asistido
“Yo no puedo concebir la vida de Cata como hoy. Eso no es vida para ella, ella no está viviendo dignamente”, afirmó la mujer en una entrevista a Juan David Laverde de Noticias Caracol, al referirse a las dificultades que su hija ha enfrentado durante años a causa de sus trastornos de salud mental.
Según relató, ha sido testigo del deterioro de Catalina desde la adolescencia y de los múltiples intentos por encontrar un tratamiento que le permita mejorar su calidad de vida. Para ella, ver a su hija atravesar ese dolor constante ha sido una experiencia profundamente difícil.
“Yo no puedo vivir feliz viendo sufrir a una hija”, expresó. “Ella está haciendo todo lo posible para que yo sea feliz y ella está sufriendo”.
María Ángela asegura que acompañar a su hija en la decisión que ha tomado es, para ella, una forma de amor. “¿Cómo no voy a acompañar a mi hija a partir cuando su vida físicamente le es imposible vivir un día sin sufrimiento, cuando yo la ayudé a llegar a este planeta?”, dijo.
Lea aqui: Así es el plan que adoptó Colombia para prevenir conducta suicida; ¿de qué se trata?
Aunque reconoce que aceptar esa posibilidad es doloroso, afirma que su prioridad es que Catalina deje de sufrir. Al mismo tiempo, no pierde completamente la esperanza de que algo cambie.
“Yo estoy tomando una decisión de acompañar a mi hija, pero eso no quiere decir que no quiera que pase un milagro”, señaló.
Mientras el caso avanza en la justicia, la madre sostiene que estará al lado de su hija en cualquier escenario. “Si me lo permiten, yo le sostendré una mano y con la otra ella tendrá que tomar su decisión”, afirmó.
La historia de Catalina ha abierto un debate inédito en Colombia sobre el derecho a morir dignamente en casos de trastornos mentales. La mujer fue diagnosticada con trastorno depresivo mayor, trastorno límite de la personalidad y trastorno de ansiedad.
Lea aquí: Secretario de Itumbiara mató a sus dos hijos y se suicidó en Goiás, Brasil
De acuerdo con su testimonio, durante años ha intentado distintos tratamientos psiquiátricos y psicológicos sin lograr una mejoría significativa. Ha pasado por nueve hospitalizaciones psiquiátricas, tres ciclos de terapia electroconvulsiva y más de 40 esquemas farmacológicos.
Tras ese largo recorrido médico, en octubre de 2025 solicitó a su EPS, Sanitas, acceder al suicidio médicamente asistido, un procedimiento en el que el médico proporciona el medicamento para poner fin a la vida, pero es el propio paciente quien lo administra.
Sin embargo, la solicitud fue negada debido a que esta práctica aún no cuenta con una reglamentación clara en Colombia, pese a que la Corte Constitucional la despenalizó en 2022.
Ante esta situación, Catalina interpuso una acción de tutela con el objetivo de que su caso sea estudiado y se establezcan reglas claras para aplicar este procedimiento en el sistema de salud.
Mientras espera la decisión de la justicia, su madre insiste en que seguirá acompañándola. Para ella, más allá del debate jurídico o ético, lo que pesa es el sufrimiento que ha visto en su hija durante años y el deseo de que, de una u otra forma, ese dolor termine.