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Embalses deberán subir a 80% para evitar estragos por “Súper El Niño”

La Noaa y el Ideam confirmaron un 90% de probabilidades de la llegada de un súper Fenómeno de El Niño para septiembre, en Colombia. El hecho enciende las alarmas por su impacto en hidroeléctricas, cultivos y alza de tarifas de energía.

  • En 2024, la sequía por el intenso verano redujo dramáticamente el nivel de los embalses de generación como Guatapé. FOTO Camilo Suárez
    En 2024, la sequía por el intenso verano redujo dramáticamente el nivel de los embalses de generación como Guatapé. FOTO Camilo Suárez
hace 1 hora
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La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó en su más reciente actualización que existe una probabilidad del 90% de que el fenómeno El Niño se consolide en septiembre de 2026 y se mantenga durante todo el último trimestre del año. Además, la probabilidad de que se materialice desde el periodo mayo-julio ascendió a 61%, frente al apenas 25% que proyectaba en marzo.

En todo caso, la directora del Ideam, Ghisliane Echeverry Prieto, confirmó con “absoluta certeza” que El Niño se dará en el segundo semestre. Estimó que existe un riesgo latente de que se superen récords históricos de temperatura, especialmente durante la temporada seca comprendida entre diciembre y febrero, que se caracteriza por una disminución significativa de las lluvias y un aumento de las temperaturas, lo que ocasiona escasez de agua, incremento de incendios forestales y presiones sobre el sistema de energía.

Lo más inquietante del escenario radica en que esta vez podría tratarse de un “súper El Niño”, el más intenso en al menos una década, con anomalías en la temperatura oceánica que podrían superar los 2°C por encima del promedio histórico.

Cabe recordar que este fenómeno azotó al país durante 12 meses en 2024; aunque un 30% menos intenso en términos oceánicos que el registrado entre 2014 y 2016, logró, paradójicamente, temperaturas del aire casi idénticas a las de ese episodio histórico. Este evento climático alcanzó máximos que pusieron en jaque la estabilidad del sistema energético y agropecuario nacional.

Ahora, los modelos climáticos globales apuntan hacia un regreso, y esta vez las señales son más inquietantes porque el sistema energético acumula vulnerabilidades estructurales que ningún episodio anterior enfrentó con esta combinación.

El campo, en el ojo del huracán

Cuando El Niño llega, el sector agropecuario siempre paga una factura alta, porque menos lluvias implican menos agua, y menos agua trae menos cosechas. Según un análisis de Corficolombiana, los cultivos más vulnerables frente a El Niño son el fique, la yuca, la palma de aceite, la cebada y la leche, con caídas en el rendimiento del 12,6%, 7,6%, 7,3%, 6,8% y 4,9% respectivamente.

“Las sequías y el calor provocan estrés hídrico en los cultivos, reducen los rendimientos, afectan la ganadería por la escasez de agua y pastos, y aumentan el riesgo de incendios, lo que se traduce en pérdidas productivas y económicas”, explica la meteoróloga Leidy Johanna Rodríguez.

Jorge Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), amplía el mapa de productos expuestos a este evento climático y señala que “tanto los cultivos de ciclo corto como los permanentes pueden verse afectados. Se pueden presentar impactos en productos como el café, el arroz, la papa, el tomate, la cebolla y el plátano; y, en los permanentes, también en el aguacate, ya que todos dependen del recurso hídrico”.

Y añade que, ante un déficit de lluvias, será clave contar con tanques de almacenamiento, reservorios y aplicar todas las medidas de optimización posibles para enfrentar esta situación.

En medio de esas proyecciones, el exministro de Agricultura, Andrés Valencia, explica que las cosechas que se recogen en el segundo semestre serían las más expuestas, como el café entre octubre y noviembre, el arroz entre septiembre y octubre, y el maíz hacia finales del año.

Valencia agrega que la sequía también impactaría la producción de leche y dificultaría procesos como la fertilización de cultivos, lo que afectaría la productividad futura de los suelos. “Sería muy grave un fenómeno de El Niño en un escenario de inflación como el que se está teniendo para este año”.

Por su parte, Óscar Cubillos Pedraza, director de la Oficina de Estudios Económicos de Fedegán, sostiene que “es prematuro anticipar decisiones o encender alarmas cuando las proyecciones hablan de un posible evento hacia octubre”. Recuerda que, ante experiencias pasadas marcadas por mortandad de animales y pérdidas productivas, los ganaderos suelen activar protocolos preventivos como el almacenamiento de alimento y agua. Al hacer balance del más reciente fenómeno de El Niño en 2024, el directivo reconoce que “se presentaron afectaciones en animales”, por ejemplo, 16.740 animales muertos, 454.307 cabezas de ganado desplazadas y 703.729 hectáreas impactadas por la sequía.

Por eso, la ganadería, explica, es el renglón del sector agropecuario con mayor presencia territorial en Colombia, lo que la convierte en la actividad más expuesta a los choques climáticos, “por eso cualquier fenómeno, sea exceso de lluvias o sequía, termina golpeándola con más fuerza”.

El sistema eléctrico colombiano

La energía es donde el fenómeno deja la marca más visible para el ciudadano de a pie. Casi 70% de la generación de energía eléctrica del país depende de las lluvias para mover las turbinas de sus centrales hidroeléctricas. Incluso, según datos de XM, administrador del mercado de energía mayorista, cerca del 65% de la generación de energía proviene de estas fuentes hídricas.

Además, la Unidad de Planeación Minero Energética, Upme, ha documentado que en episodios recientes del fenómeno de El Niño, los embalses han caído por debajo del 30% de su capacidad, arrastrando consigo los precios y la estabilidad del suministro.

El episodio de 2024 fue una lección dolorosa. El nivel de los embalses cayó al 22% en abril de ese año, el punto más bajo en 25 años. Incluso, en ese mes el país estuvo a una semana de un apagón, según Natalia Gutiérrez, presidenta de Acolgen y del Consejo Gremial Nacional.

Infográfico
Embalses deberán subir a 80% para evitar estragos por “Súper El Niño”

En ese momento crítico, la generación termoeléctrica tuvo que cubrir el 55% del total consumido en un día en Colombia, luego 37% con gas y 18% con carbón, mientras el precio de la energía en la bolsa se disparó más de un 200%, trasladando presión a toda la economía. Hoy, los embalses del Sistema Interconectado Nacional (SIN) están por el orden del 60%. Para el 16 de abril, el nivel llegó al 61,63%.

Además, la generación hidráulica, que representaba el 87% del total en 2023, se desplomó hasta el 47% en abril de 2024. Para compensar, entró en juego la generación térmica, mucho más costosa, el precio en bolsa pasó de unos $350 por kilovatio-hora antes del fenómeno a un pico de $1.024 pesos por kWh en octubre de 2023, un incremento del 200%. La región Caribe fue la más golpeada, con un alza del 24,8% en las tarifas residenciales, frente a un promedio nacional del 11,7%.

XM advirtió que los embalses deberían alcanzar el 80% para cuando comience el periodo de menores precipitaciones, en agosto. Eso implica un incremento de 17,19 puntos porcentuales en apenas 16 semanas, para volver al nivel registrado en enero, cuando llegó el primer frente frío.

“Previo a la estación de verano 2026-2027 y en escenarios de hidrología deficitaria como los analizados, el nivel del embalse agregado del SIN al inicio del verano debería ser superior a 80%, con valores máximos que deberían alcanzarse desde agosto, con el fin de garantizar la atención de la demanda y cumplir con los índices de confiabilidad”, precisó XM.

En esa misma línea, Sergio Cabrales, profesor y consultor del sector minero-energético, coincidió en que el 2026 arrancó con los embalses en un 80%, pero actualmente se ubican en un 60%. “Se requiere comenzar el próximo verano con los embalses por encima del 80% para sobrellevar el verano energético de 2026-2027”.

Alejandro Castañeda, presidente de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), explica que con la llegada del fenómeno, los precios en bolsa sí tienden a subir, pero esto no tendría un efecto significativo en la factura de los usuarios. “El precio de bolsa solamente pesa 5% dentro de la factura que pagan los usuarios. Entonces, un cambio de $300 termina siendo, más o menos, entre 1,2% y 1,5% de aumento en la factura, es decir, unos $15”, explicó.

Sin embargo, Julio César Vera, presidente de Xua Energy, advierte que dependiendo de la severidad del fenómeno y del comportamiento de la demanda, las alzas en el precio de bolsa pueden ser significativas, especialmente cuando la generación térmica y renovable operen a tope.

Las alarmas del gas y del SIN

Ante esta panorama desafiante, el exministro de Minas Amylkar Acosta calificó el momento como riesgoso porque “el país no está preparado para enfrentarlo”. Su diagnóstico da cuenta que el Sistema Interconectado Nacional (SIN) ya registra un déficit del 2% en oferta de energía en firme en 2026, proyectado a 3,5% para 2027, debido al atraso en la entrada de proyectos clave tanto de generación, se necesitan hasta 2.500 MW adicionales, como de transmisión. Mientras tanto, la demanda de energía crece a un ritmo de 2,62% anual, sin que el sistema cuente con margen de maniobra. “Una sequía prolongada nos apaga. Así de sencillo”, advirtió.

Cabrales agrega: “La brecha acumulada entre lo proyectado y lo efectivamente incorporado alcanza 22.263 megavatios en los últimos seis años, lo que evidencia un desacople persistente entre la planeación y la ejecución del sistema”, alertó el analista. En lo corrido de 2026, de 4.475 megavatios esperados, han ingresado únicamente 259 MW (5,79%), lo que profundiza el rezago en el año más reciente.

Por otro lado, hoy, las condiciones para esperar a El Niño en septiembre son aún más exigentes que hace dos años, ya que las importaciones de gas natural, clave para respaldar la generación térmica, crecieron en un 166% en 2024, mientras la producción nacional cayó un 9%. Además, el problema es que el respaldo térmico que el país necesita para compensar la caída hídrica cuesta cada vez más y escasea cada vez más.

Colombia dejó de ser autosuficiente en gas natural en 2024. La producción cayó 17,1% en 2025 y en febrero de 2026 alcanzó su nivel más bajo para ese mes desde 2009. Para tapar el hueco, las importaciones de gas se dispararon, pasaron de representar menos del 3% del suministro entre 2015 y 2023 a superar el 23% en el primer trimestre de 2026. En términos de volumen, son cerca de 200 millones de pies cúbicos diarios para atender la demanda térmica y no térmica, residencial, industrial y vehicular.

Luz Stella Murgas, presidenta del gremio, señaló que la urgencia inmediata es acelerar nuevos proyectos de regasificación que complementen la infraestructura existente en Barú para afrontar El Niño que se avecina. “En el último fenómeno del Niño 23-24, el 30% de la energía que consumimos los colombianos se generó con gas natural. En 2026, el 21% del total de la demanda térmica y no térmica de gas ya es importado. Necesitamos con urgencia que entre en operación una infraestructura adicional”, señaló.

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