La tasa de desempleo de marzo llegó al 8,8%, la más baja para ese mes desde el año 2001, una cifra que el Gobierno Petro celebró como un logro histórico. Pero detrás de ese porcentaje, hay cuatro indicadores publicados simultáneamente, basados en datos del Dane, el Banco de la República y analistas económicos, que cuentan una historia distinta.
Una historia en la que el empleo formal se derrumba, la industria destruye puestos de trabajo, el trabajo por cuenta propia aumenta y el rebusque remplaza lo que alguna vez fue una nómina con prestaciones.
La fotografía real del mercado laboral a marzo de 2026 da cuenta que de los 650.000 empleos generados en los últimos 12 meses, 457.000 son por cuenta propia. Es decir, 7 de cada 10 nuevos ocupados son trabajadores por cuenta propia y no son empleados de empresas.
Al mismo tiempo, la industria manufacturera perdió 166.000 puestos y el sector agropecuario se contrajo en 242.000 empleos; mientras que lo que crece es el aparato estatal combinado con sector privado, que agrupa administración pública, defensa, educación y salud, que sumó 369.000 ocupados. En otras palabras, 1 de cada 6 de los nuevos ocupados del último año son empleados del Estado.
Puede leer: “Rebusque” generó 1,27 millones de empleos en cuatro años y creció más que el trabajo particular
Los cuatro datos que muestram el impacto
Mateo Castaño, magíster en Finanzas de Eafit, fue uno de los primeros en ordenar los cuatro datos que muestran el impacto del alza del mínimo en el mercado laboral.
“Cuando el mínimo aumentó 23%, algunos advertimos que esa era una medida que concentraría beneficios en unos pocos, el 10% que lo gana, en el corto plazo, pero distribuiría pérdidas en el largo plazo. Esta semana salieron cuatro datos que lo confirman”, escribió. Y los enumeró uno a uno.
El primero, la tasa de desempleo en las 13 principales ciudades, según el Dane, depurada de efectos estacionales, pasó del 8,1% en diciembre al 9,0% en marzo. Las 13 ciudades concentran el empleo formal del país, y en ellas el deterioro ya es medible.
El segundo, la tasa de formalidad, definida como la proporción de trabajadores que gana al menos un salario mínimo y cotiza a salud y pensión, cayó del 40% al 34% en apenas tres meses. “Perdimos uno de cada seis empleos formales en un trimestre. En 90 días hubo un retroceso de años”, señaló Castaño.
Vea aquí: Día del Trabajo: ser sindicalista sigue siendo una labor de alto riesgo en Colombia
Estos cálculos los publicó Franz Hamann-Salcedo, investigador del Banco de la República y asesor de la Gerencia Técnica, en X, quien calculó la magnitud del desplome al decir que la tasa de formalidad retrocedió al 34%, el nivel más bajo desde febrero de 2022, con una caída de seis puntos porcentuales que no se veía desde 2021. Su fuente fue la Encuesta de Hogares del Dane y cálculos propios del Banco.
En esa discusión, Juan Carlos Guataquí, magíster en Economía de la Universidad Nacional, introdujo un matiz al precisar que esas cifras miden el empleo formal con seguridad social que además supera un salario mínimo legal vigente, y que no se limitan al empleo asalariado.
“Si es preocupante... pero refleja más la evasión al salario mínimo, que ya era del 30% en 2025 sin aumento”. Es decir, la informalidad ya tenía raíces profundas, el alza del mínimo no la creó, pero sí la aceleró.
Guataquí insistió en que el problema más allá del ciclo político, porque “desde la Ley 50 de 1990, la flexibilización laboral ha ofrecido reemplazar el empleo asalariado privado por tercerizado menos costoso. El trade off (compensación) ha sido generar informalidad laboral persistente. Ha sido así por 35 años. La reforma laboral y el aumento del salario mínimo solo van a hacer peores las circunstancias”.
El tercer indicador lo aportó César Tamayo, economista de Eafit e investigador de Valor Público, quien precisó que el primer trimestre de 2026 registró la peor creación de empleo asalariado particular en la historia reciente del país, con la única excepción del confinamiento por covid-19. “En enero tuvimos un claro quiebre con la tendencia del empleo asalariado particular que parece permanente”, advirtió Tamayo.
Además, el empleo que sí creció fue otro, 457.000 trabajos por cuenta propia y 370.000 en administración pública. “Estamos destruyendo la buena economía”, sentenció.
Le puede interesar: Hasta el 30% de pymes podría desaparecer por alza de costos laborales como reducción de jornada laboral
El cuarto dato lo sistematizó Andrés Langebaek, analista económico y economista de la Universidad de los Andes. Su indicador, el promedio móvil de la variación anual del número de ocupados en las 13 ciudades principales, muestra una trayectoria evidente, que el empleo creció 3,7% en diciembre de 2025, bajó a 2,7% en enero, a 2,1% en febrero y llegó a apenas 1,1% en marzo de 2026.
“El deterioro en la creación de empleo es muy fuerte”, escribió. Y la lista de sectores con caída en el número de ocupados se alargó, que ya incluye construcción, comercio, alojamiento, servicios de comida y, ahora, la industria manufacturera.
Conozca más: Medellín, la segunda ciudad donde más creció el desempleo en el primer trimestre del 2026
La paradoja del desempleo bajo con empleo malo en Colombia
La cifra del desempleo en 8,8% no miente, pero tampoco cuenta la verdad completa. Juliana Morad, directora del Departamento Laboral de la Javeriana, aseguró que detrás de la reducción reciente de la tasa de desempleo hay un fenómeno que va más allá de la generación de empleo formal en el sector privado y que estaría impulsado, principalmente, por contratos de prestación de servicios vinculados al Estado.
“Cuando uno desagrega las cifras, se da cuenta de que buena parte corresponde a contratos de prestación de servicios. La desocupación no mide exclusivamente contratos laborales formales, sino ocupación dentro del mercado laboral”, explicó.
En ese orden, la mayoría son contratos de prestación de servicios en actividades prioritariamente del Estado, como administración pública, defensa, educación y salud.
Por eso, planteó que la caída del desempleo podría responder a factores coyunturales y no necesariamente a una recuperación sólida del empleo privado. “Una teoría es que lo que está impulsando esa reducción no es la creación de empleo permanente en el sector privado, sino contratos temporales de prestación de servicios del Estado”.
Eso muestra, según Morad, por qué la informalidad se mantiene y por qué el trabajo por cuenta propia sube. El cuenta propia es el trabajador que no está vinculado mediante un contrato laboral.
Lea aquí: Empleo se recupera en Colombia, pero 2 de cada 5 trabajos son por cuenta propia y 25,8% está expuesto a la IA
Morad también advirtió que el alza del mínimo ya está produciendo un fenómeno observable, que los salarios se estacionan en torno al mínimo o exactamente en él. Las empresas que antes pagaban un poco más ahora aprietan el techo. Y la informalidad, que venía cediendo lentamente durante una década gracias a políticas laborales previas, dejó de caer.
“Al ritmo actual, llegar al 40% de informalidad tomaría más de dos décadas”. El 57% de los colombianos trabaja en la informalidad hoy. “Ya se ven efectos que pueden estar mostrando impactos del mínimo sobre el comportamiento del empleo y los salarios”, sentenció Morad.
En esa misma línea, el economista y profesor de Economía de la Universidad de los Andes y el Cesa, Germán Machado, advirtió que el mercado laboral colombiano empieza a mostrar señales de deterioro, pese a que la tasa de desempleo sigue en niveles relativamente bajos.
“En 2026, cada día se han perdido 6.589 empleos en empresas en Colombia. La reforma laboral y el aumento del salario mínimo están pasando factura”.
También señaló que el deterioro del empleo formal ya se refleja en el aumento del trabajo por cuenta propia. “Hay que devolverse a febrero de 2025 para encontrar una proporción de trabajadores por cuenta propia tan alta como ahora. Durísimo”.
Ante esto, alertó sobre la dificultad de recuperar los puestos de trabajo perdidos en el sector privado. “Con datos históricos, recuperar 600 mil empleos particulares toma más de un semestre. Y más aún si, como se espera, la dinámica sigue deteriorándose a lo largo del año. Lo que estamos viendo es un aumento desproporcionado de trabajadores por cuenta propia... Ante la realidad difícil del país, las personas salen a rebuscarse la vida y resolver y eso es lo que demuestran los datos del Dane”.
Le puede interesar: Ola masiva de despidos por IA sacude a empresas tecnológicas; serán 300.000 desempleados para 2026
Entre esas alertas mencionó el comportamiento del desempleo en las principales ciudades, ya que “el desempleo ya no está cayendo solo en las ciudades ni en áreas metropolitanas, se ve estancado a nivel general. Incluso, el desempleo ya está subiendo en Cartagena, Armenia, Santa Marta y Medellín”.
Además, sostuvo que el aumento del salario mínimo y de los costos laborales ya estaría teniendo efectos sobre la contratación formal. “Es evidente que el alza del salario mínimo y de los costos laborales ya está empezando a afectar el empleo. Uno de cada seis de los nuevos ocupados del último año son empleados del gobierno y siete de cada diez nuevos ocupados son trabajadores por cuenta propia y no empleados de empresas”.
En contexto: Trabajadores por cuenta propia subieron 4,6% en marzo, pese a que el desempleo en Colombia cayó al 8,8%
Tres factores estructurales del mercado laboral colombiano
Ante esto, Isabel Cristina Rincón, directora del Doctorado en Ciencias Administrativas de la Udes, explicó que “desde 2001 no teníamos un dato así de desempleo, quiere decir que hay 650.000 nuevos ocupados. Pero la mitad de estos trabajadores continúa en condiciones de informalidad”. Para Rincón, hay tres factores estructurales detrás de la paradoja.
El primero es la contracción de la productividad, es decir, la industria y la manufactura, sectores que producen bienes transables, que exportan, que generan encadenamientos, están destruyendo puestos de trabajo.
Lo que crece es la administración pública, y una parte significativa de ese crecimiento tiene explicación electoral, “contrataciones de prestación de servicios vinculadas a las campañas para Senado, Cámara, alcaldías y gobernaciones. Vergonzoso”, dijo Rincón.
El segundo factor es el aumento del autoempleo como válvula de escape. Cuando una persona pierde su empleo formal y no encuentra otro, sale al rebusque, vende, asesora por horas, trabaja por días, dijo la académica. “Eso reduce estadísticamente el desempleo pero no mejora la calidad de vida ni la protección social”.
El tercero es el bajo crecimiento económico, que limita la capacidad del sector privado para generar y sostener empleo formal.
Le puede interesar: Reducción de jornada laboral a 42 horas en Colombia: impacto en productividad y retos para empresas
El empleo que crece no es el que produce
El retrato del mercado laboral en 2026 también tiene una anatomía, por un lado, crece el sector que depende del gasto público y sube el rebusque; por otro lado, se contrae el sector que produce.
Por eso, Jorge Rodríguez Alarcón, profesor de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional, calculó que el número de empleadores en Colombia, empresarios y profesionales que contratan asalariados, ha caído de manera sostenida desde inicios de la década de 2010. En ese entonces eran 948.000, hoy son casi 250.000 menos.
El académico agregó que, del total actual, el 42,8% son informales, y en el primer bimestre de 2026, 292.000 de 642.000 empleadores operan sin cumplir plenamente las obligaciones legales.
¿Qué viene ahora? Mateo Castaño no fue optimista en su proyección al mencionar que “la fiesta pasó y lo peor está por llegar. A este paso estaremos en el 10% de desempleo a finales de este año o en 2027”.
Y advirtió sobre el contexto fiscal que lo acompaña, ya que el déficit fiscal se ubicó en un dato récord y el margen de maniobra para amortiguar el impacto sobre el empleo es estrecho. “No me imagino cuando haya que recortar. Trabajo tremendo para el próximo presidente y su equipo económico”.
Además: Informalidad laboral en Colombia bajó, pero se mantiene en niveles preocupantes: por encima del 55%
Panorama local: Medellín y Valle de Aburrá
El Valle de Aburrá vivió en 2025 un año excepcional. La coordinación de la Mesa del Empleo de Antioquia, a cargo de Juan Camilo Chaparro, documentó que la población ocupada en el área metropolitana creció 5,6% en los primeros semestres, impulsada por un alza del 6,8% en trabajadores dependientes formales.
Al mismo tiempo, los cuentapropistas informales cayeron 1,3%. Una dinámica opuesta a la de Bogotá, donde el cuentapropismo informal creció 9% y los trabajadores formales dependientes cayeron 3,6%.
Pero ese ciclo virtuoso se interrumpió. En el primer trimestre de 2026, la tasa de desempleo en el Valle de Aburrá retornó a los niveles de 2023 y 2024. La población ocupada cayó 1% respecto al mismo periodo del año anterior. Y la población desocupada aumentó 33%.
“Tenemos un número de personas en el Valle de Aburrá similar al observado hace dos años”, detalló Chaparro al decir que la excepción se acabó.