Hoy comienza la votación de la reforma tributaria en las plenarias del Congreso, cuya tercera versión podría ser la definitiva, pues ya habría un acuerdo entre el Gobierno y los empresarios.
Luego del rifirrafe de las últimas semanas y las fuertes críticas del Consejo Gremial Nacional (CGN) al proyecto con el que se busca recaudar 53,1 billones de pesos para los próximos cuatro años, las partes lograron suavizar la reforma que contiene más de 60 artículos.
De acuerdo con los congresistas, en la ponencia para el segundo debate, que al cierre de esta edición aún no había sido radicada, se incluye una nueva reducción del impuesto a la riqueza, que era la principal solicitud de los gremios ya que lo consideran un gravamen antitécnico, que afecta la inversión y el ahorro.
Del primer proyecto, en el que las empresas que tuvieran patrimonios superiores a $1.000 millones tendrían que pagar una tarifa máxima de 1,5 por ciento, se pasó a un tope de 1,3 por ciento en el segundo proyecto y para el último debate la propuesta es 1,15 por ciento para 2015.
En 2016, los empresarios pagarían máximo 1 por ciento; en 2017 de 0,4 por ciento y en 2018 desaparecería el impuesto a la riqueza.
La disminución en las tarifas para 2015 y 2017 se compensan con un aumento de la sobretasa al Impuesto sobre la Renta para la Equidad (Cree), que la deben pagar las compañías que tengan ganancias superiores a 800 millones de pesos. La tarifa de la sobretasa subió de 4 a 5 por ciento para 2015 y de 7 a 8 por ciento para 2017. En 2016 la tarifa permanece en 6 por ciento y en 2018, en 9 por ciento.
El senador Antonio Navarro dijo que el Gobierno le presentó a los ponentes los acuerdos a los que se había llegado con el CGN a lo largo del fin de semana y la mayoría de los congresistas apoyaron la propuesta.
La reforma pasará por cuatro años y no habrá cambios en temas como el 4x1.000, para el cual también se estaba pidiendo una revisión. Por el contrario se incluyeron cinco nuevos artículos.
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