De acuerdo con los datos del Ministerio de Hacienda, los Depósitos Remunerados del Tesoro —indicador clave de la liquidez inmediata de la Nación— cerraron marzo en $6,8 billones.
Se trata del nivel más bajo para un cierre de primer trimestre, con una caída de 30% frente a los $9,8 billones registrados en marzo de 2025.
La tendencia a la baja ha sido sostenida durante todo el año. Enero de 2026 inició con un saldo de $9,7 billones, el más bajo en la serie histórica para ese mes. En febrero, la caja cayó a $6,4 billones, marcando nuevamente un mínimo histórico.
Para marzo, aunque se registró una leve recuperación mensual de 6,25%, el nivel sigue siendo significativamente inferior al de hace un año, lo que evidencia una presión estructural sobre la liquidez del Gobierno.
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Presión de la deuda y menor margen de maniobra fiscal
Según explicó Catalina Tobón, gerente de estrategia e inversiones de Skandia, desde finales de 2025 se realizó un ajuste financiero que redujo temporalmente el nivel de deuda. Sin embargo, con el inicio de 2026 comenzó a sentirse con mayor fuerza la carga del servicio de deuda de corto plazo.
A esto se suma el rezago en algunas fuentes de ingreso extraordinario y la rigidez del gasto público, factores que han limitado la capacidad de reacción del Gobierno en el corto plazo. En conjunto, estos elementos han reducido de forma importante el margen de maniobra sobre la caja.
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Dudas sobre el gasto público y alertas del Carf
El panorama fiscal también está marcado por cuestionamientos sobre las proyecciones oficiales. En el Plan Financiero de 2026 se planteó una flexibilización del gasto que el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf) considera poco creíble.
De hecho, el escenario base del Carf estima un gasto primario de $395,2 billones, equivalente a 1,6 puntos del PIB por encima de la proyección del Gobierno, que se ubica en $363,7 billones.
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Con este contexto, los Depósitos Remunerados del Tesoro se consolidan como un termómetro clave de la situación fiscal en el corto plazo.
Más allá de recuperaciones puntuales, el comportamiento de la caja refleja un equilibrio cada vez más exigente entre ingresos, gasto y servicio de deuda.