La crisis financiera del sistema de salud de Antioquia sigue evidenciándose en el Hospital Alma Máter de Medellín. Este lunes 6 de julio, médicos y demás trabajadores realizaron un plantón para exigir una intervención urgente de las autoridades sanitarias, al asegurar que completan más de tres meses sin recibir sus salarios y que la situación ya es insostenible.
Según denunciaron, varios profesionales han optado por renunciar porque ya no cuentan con recursos para cubrir sus necesidades básicas, mientras quienes permanecen en la institución han debido asumir jornadas adicionales para suplir la falta de personal, sin recibir remuneración.
“Muchos compañeros no han tenido dinero incluso para poder venir a trabajar o para comprarse los almuerzos o las cenas durante los turnos de noche”, aseguró Fabián Durán Álvarez, médico general del Hospital Alma Máter.
El profesional explicó que la situación económica de los trabajadores se ha agravado con el paso de las semanas.
”Ya las tarjetas no permiten más avances y nos están empezando a llegar los recibos de todos los créditos con los intereses, intereses que no nos va a pagar el hospital y que nos toca asumir a nosotros apenas ingrese algo de dinero”, afirmó.
Los médicos señalaron que la falta de personal ya comenzó a impactar directamente la atención de los pacientes. De acuerdo con el personal asistencial, el hospital ha tenido que cerrar más de 200 camas de hospitalización, 40 camas del servicio de urgencias, una unidad de cuidados intensivos (UCI) y suspendió la atención en pediatría.
Carlos Segundo Olivero Peralta, médico general de la institución, aseguró que la continuidad de algunos servicios se está definiendo con criterios financieros.
”Han decidido no seguir recibiendo pacientes de pediatría porque no son rentables y la falta de rentabilidad es la que en este momento está primando para decidir a quién se atiende y a quién no se atiende. A eso súmele la gran zozobra sobre si seguimos o no seguimos como hospital por la decisión arbitraria de empezar a hacer despidos injustificados”, manifestó.
La crisis también ha agravado la congestión hospitalaria. Según los profesionales, mientras anteriormente una cama permanecía ocupada durante cerca de siete días, actualmente muchos pacientes deben esperar entre 20 y 25 días, debido a las demoras en las remisiones hacia otras instituciones de salud, lo que termina por intensificar el colapso del hospital y de la misma red.
La situación se suma a las restricciones de servicios que el hospital anunció desde mayo, cuando suspendió consultas externas no prioritarias, cirugías programadas y parte de las actividades académicas, como consecuencia de la millonaria cartera que mantienen varias EPS con la institución.
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