Documentación recientemente hecha pública por el Departamento de Justicia de Estados Unidos muestra que Jeffrey Epstein desempeñó un papel activo como mediador y asesor para Steven Sinofsky, antiguo responsable de Windows en Microsoft, tras su abrupta salida de la compañía en 2012. Según la información adelantada por el medio tecnológico The Verge, Epstein no solo asesoró a Sinofsky en la negociación de un paquete de salida valorado en unos 14 millones de dólares, sino que también intervino para abrirle puertas en otras grandes tecnológicas como Apple y Samsung.
La investigación se basa en un conjunto de correos electrónicos incluidos en los denominados “Epstein files”, que detallan el intercambio continuo de mensajes entre el exdirectivo de Microsoft y Epstein desde al menos 2011. Estos correos muestran cómo Epstein, ya condenado en 2008 por delitos sexuales, seguía manteniendo influencia en círculos corporativos de alto nivel años después, utilizando su red de contactos para conectar a ejecutivos tecnológicos y financieros.
Qué desvelan los correos entre Sinofsky y Epstein
En noviembre de 2012, poco después de anunciarse su marcha de Microsoft, Sinofsky recurrió a Epstein para gestionar una salida que The Verge describe como “tensa” y marcada por la negociación de cláusulas de confidencialidad sobre la situación interna de Windows 8 y la tableta Surface RT. Los correos muestran que Epstein revisó comunicaciones internas confidenciales de Microsoft y aconsejó a Sinofsky sobre cómo presionar para mejorar la oferta inicial de indemnización, que habría pasado de 5 a 14 millones de dólares tras meses de conversaciones.
Durante ese periodo, Sinofsky compartió con Epstein sus dudas sobre el futuro de Surface RT, producto que finalmente obligó a Microsoft a asumir una depreciación de alrededor de 900 millones de dólares por inventario no vendido, y sus preocupaciones sobre su relación con la cúpula directiva de la empresa. Estos elementos ayudan a contextualizar la tensión de su salida y explican por qué la compañía insistió en cláusulas para limitar futuras declaraciones públicas del exdirectivo.
La reunión entre Tim Cook y el exresponsable de Windows
Más allá de la negociación con Microsoft, los documentos revelan que Epstein también actuó como intermediario entre Sinofsky y Apple. En un correo de finales de 2012, Epstein comunicó al exjefe de Windows que el consejero delegado de Apple, Tim Cook, estaba “excited to meet”, es decir, “entusiasmado por reunirse”, aunque expresó preocupación por rumores de que Sinofsky pudiera estar preparando una nueva empresa con Scott Forstall, antiguo vicepresidente de iOS que acababa de salir de Apple tras la polémica por Apple Maps.
Según la reconstrucción de The Verge a partir de los correos, esa reunión entre Cook y Sinofsky acabó celebrándose alrededor de mayo de 2013. En un mensaje posterior, Sinofsky relata que Cook le trasladó que “we should talk when I want to work full time”, es decir, que “deberían volver a hablar cuando él estuviera dispuesto a trabajar a tiempo completo”. No hay constancia pública de que Sinofsky llegara a incorporarse a Apple ni de que se materializara una colaboración formal, pero el episodio ilustra cómo un intermediario externo, en este caso Epstein, pudo facilitar el acceso directo al primer ejecutivo de una de las mayores compañías tecnológicas del mundo.
En paralelo, otro correo muestra a Epstein en contacto con Ian Osborne, inversor británico descrito en información previa como “fixer to billionaires”, o intermediario de grandes fortunas, quien señalaba haber estado esa misma mañana con Tim Cook. Los dos habrían colaborado en intentos de influir en nombramientos de alto nivel en el sector financiero, como el del banquero Jes Staley al frente de Barclays, lo que evidencia que el radio de acción de Epstein se extendía más allá del ámbito tecnológico.
Por qué este caso importa al ecosistema tecnológico y regulatorio en España
Aunque los hechos se desarrollan en Estados Unidos, el caso tiene implicaciones directas para el ecosistema digital en España y en la Unión Europea. Las grandes tecnológicas estadounidenses —incluidas Microsoft y Apple— mantienen una presencia significativa en el mercado español, tanto a través de productos de consumo como de servicios en la nube, centros de datos y proyectos de inteligencia artificial. Las relaciones de sus ejecutivos y asesores con intermediarios controvertidos como Epstein afectan a la percepción pública de gobierno corporativo y cumplimiento normativo, aspectos que preocupan a los reguladores europeos en el marco de normas como la Directiva de diligencia debida empresarial en sostenibilidad y los marcos de gobernanza de datos y servicios digitales.
Para audiencias en España, donde Apple y Microsoft concentran una cuota relevante de mercado en sistemas operativos, dispositivos móviles y servicios empresariales, la revelación de estos correos refuerza el debate sobre la transparencia en la toma de decisiones al máximo nivel. La relación entre altos ejecutivos y asesores informales no sometidos a los mismos controles internos plantea interrogantes sobre posibles conflictos de interés y sobre la capacidad de los consejos de administración para supervisar adecuadamente las interacciones estratégicas, un asunto que también se discute en los códigos de buen gobierno corporativo españoles y europeos.
Contexto: Epstein y su red de contactos en la tecnología
El papel de Epstein en el sector tecnológico ya había sido objeto de escrutinio a raíz de sus contactos con figuras prominentes de Silicon Valley y del mundo académico. Informaciones previas detallan su relación con instituciones como el MIT Media Lab y diversos directivos tecnológicos y financieros de alto perfil, lo que ayuda a explicar cómo pudo posicionarse como consejero informal y con capacidad para organizar encuentros entre ejecutivos de primer nivel. La nueva tanda de correos que involucran a Sinofsky y Cook se suma a ese patrón de relaciones en el que Epstein combinaba inversiones, filantropía y asesoría personal.
En este contexto, la falta de respuesta de Apple a las peticiones de comentario formuladas por The Verge subraya la sensibilidad del asunto. La compañía, que acostumbra a mantener una estricta política de comunicación sobre contactos de su consejero delegado con terceros, no ha confirmado ni desmentido la mediación de Epstein más allá de lo que ya figura en los correos divulgados por el Departamento de Justicia. Para los reguladores y para la opinión pública europea, la ausencia de aclaraciones añade presión sobre la necesidad de estándares más claros de divulgación cuando se trata de reuniones con actores externos que puedan tener intereses opacos.
La filtración ayuda también a contextualizar la trayectoria de Tim Cook, que en paralelo ha mantenido un papel activo en foros políticos y económicos, desde reuniones con responsables estadounidenses hasta encuentros con líderes europeos, defendiendo públicamente la importancia del diálogo con los gobiernos en asuntos como privacidad, fiscalidad o regulación tecnológica. Esa agenda oficial contrasta con la opacidad de contactos facilitados por intermediarios como Epstein, lo que refuerza la exigencia de distinguir claramente entre canales institucionales y relaciones privadas en la era de la economía digital.
En síntesis, los nuevos correos sobre Jeffrey Epstein, Tim Cook y el exjefe de Windows Steven Sinofsky ilustran la capacidad de determinados intermediarios para influir en decisiones y contactos al más alto nivel del sector tecnológico, incluso después de haber sido condenados por delitos graves. Para los lectores en España y en la Unión Europea, el caso funciona como recordatorio de la importancia de reforzar los marcos de buen gobierno y transparencia en las grandes compañías digitales, en un contexto en el que su peso económico y social hace que sus procesos de decisión interna tengan impacto más allá de sus fronteras nacionales.