Entre la pompa militar gigantesca que rodeó al Kremlin ayer, el presidente ruso, Vladimir Putin, juró con su mano en la Constitución de ese país para un cuarto mandato. “Considero mi deber y el sentido de mi vida hacer todo lo posible por Rusia, por su presente y por su futuro”, declaró.
“Soy particularmente consciente de mi responsabilidad colosal ante cada uno de ustedes. Haré todo lo posible para aumentar el poder, la prosperidad y la gloria de Rusia”, agregó ante los diputados, senadores y personalidades rusas reunidas en el Kremlin.
De inmediato, cientos de cañones de artillería apostados alrededor del palacio dispararon varias veces al cielo para festejar la continuidad de un líder que ya acumula 18 años. De alguna forma recordaba la mano dura de liderazgos pasados, los disparos con los que el dictador Iosif Stalin ordenaba al Ejército Rojo celebrar en Moscú las victorias sobre los nazis.
“De alguna forma, en el imaginario ruso, hay una necesidad de mantener al imperio unido con esa especie de patriarcas”, comentó con anterioridad a EL COLOMBIANO la escritora canadiense Rosemary Sullivan, al referirse a los símiles entre los jerarcas comunistas y el régimen de Putin.
Pero aún si ya parece que el exagente de la KGB —agencia de inteligencia soviética—, que en 1999 llegó al poder hoy cumplió su promesa de devolverle el liderazgo mundial a Rusia, su cuarto mandato no estará exento de retos. ¿Cuáles son? Expertos respondieron.
“La prioridad es no perder terreno en cuanto a la influencia internacional de Rusia y la integridad de sus intereses territoriales y comerciales. El país había sufrido la pérdida de poder tras la Guerra Fría, pero con Putin se intenta mantener como un verdadero garante en la solución a problemas globales”, consideró Enrique Serrano, docente de la Facultad de Relaciones Internacionales de la U. del Rosario.
En materia de geopolítica, es claro que “el oso ruso” intentará aumentar su influencia en Medio Oriente, evidente en el conflicto sirio. No obstante, ha habido respaldo a la causa palestina. ¿Avanzará Moscú en otros frentes regionales? Los analistas difirieron.
“Rusia está logrando de momento ser un contrapeso en la zona a Estados Unidos, con una presencia más fuerte. Pero su objetivo no va más allá de sus intereses. El conflicto árabe-israelí les importa nada”, argumentó Víctor de Currea-Lugo, docente de la Universidad Nacional y experto en Medio Oriente.
En realidad, Putin tiene la mira puesta en consolidar el corredor de esa región para que su país tenga un fácil acceso al Mediterráneo, sus cuantiosos recursos y su trampolín para el comercio internacional.
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