Dos aerolíneas canadienses anunciaron el martes que suspenden sus vuelos a Cuba después de que el Gobierno de La Habana anunciara que los aviones no podrán repostar en la isla por falta de combustible, en medio de medidas de presión de Donald Trump.
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Air Transat y WestJet, ambas especializadas en viajes vacacionales, se sumaron a Air Canada, que el lunes informó que cancelaba sus rutas a Cuba.
La economía cubana atraviesa uno de sus peores momentos en seis décadas, agravado por las amenazas del presidente estadounidense contra cualquier país que exporte petróleo a la isla.
Air Transat dijo que cancela todos los vuelos a Cuba hasta al menos el 30 de abril, “ante los rápidos acontecimientos de las últimas horas y el anuncio de las autoridades cubanas de una prevista escasez de combustible de aviación en los aeropuertos de destino”.
“Según cómo evolucione la situación, los vuelos a Cuba podrían reanudarse a partir del 1 de mayo de 2026”, añadió.
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Precisó que la aerolínea se pondría en contacto con los clientes que se encuentran actualmente en Cuba para su repatriación.
Por su parte, WestJet anunció “una retirada ordenada de nuestras operaciones de invierno (boreal) a Cuba” y dijo en un comunicado que también comenzaría a enviar aviones vacíos a Cuba —cargados con combustible adicional— para traer de regreso a los clientes.
¿Qué está pasando en Cuba?
Cuba atraviesa una grave crisis energética que ha empezado a impactar directamente a la aviación internacional. Las autoridades comunicaron a las aerolíneas que operan en la isla que desde el lunes el país se quedaría sin combustible para aviones, una situación que se extendería por al menos un mes, entre el 10 de febrero y el 11 de marzo, y que afecta a los principales aeropuertos internacionales como el José Martí de La Habana y otros en Varadero, Cienfuegos y Santiago de Cuba.
Como consecuencia, líneas aéreas han tenido que reestructurar rutas con escalas técnicas o cancelar vuelos ante la imposibilidad de repostar en territorio cubano.
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La escasez de Jet A-1, el combustible de aviación indispensable para operar vuelos comerciales, se presenta en un contexto de profundización de la crisis económica de la isla, agravada por el fin del suministro de petróleo venezolano tras la presión de Estados Unidos y su bloqueo petrolero.
El Gobierno cubano atribuye esta situación a la política externa estadounidense, mientras que algunos países y aliados exploran formas de asistencia. El impacto se extiende también al sector turístico y a las operaciones de transporte aéreo y terrestre en la isla, que ya enfrenta restricciones importantes en servicios básicos.