El ataque dejó al menos cuatro muertos y 10 heridos, según el Ministerio de Salud libanés, y marcó una incursión en una zona turística que se había mantenido al margen de las ofensivas contra Hezbolá.
En medio de la complicada situación, un fotógrafo de la AFP en el lugar describió una habitación en la cuarta planta con paredes ennegrecidas y ventanas destrozadas, mientras decenas de clientes huían con su equipaje.
Aunque no se ha verificado de forma independiente la identidad de los fallecidos, una fuente de seguridad indicó, bajo anonimato, que paramédicos de Hezbolá evacuaron tres cadáveres del edificio. Actualmente, muchos hoteles de Raouche albergan a desplazados por los combates iniciados el pasado lunes.
El objetivo: la Guardia Revolucionaria
Tras las acciones, el ejército israelí justificó la acción afirmando haber “lanzado un ataque de precisión contra comandantes clave del Cuerpo de Líbano de la Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica Iraní en Beirut”.
“El régimen terrorista iraní opera de forma sistemática en el seno de la población civil en Irán y Líbano, explotando cínicamente a la población civil como escudos humanos”, expresaron. Estas operaciones responden, según Israel, a los ataques de Hezbolá que buscaban “vengar” la muerte del ayatolá Alí Jamenei.
Hasta este sábado 7 de marzo, el Ministerio de Salud libanés contabilizaba unos 300 muertos por los bombardeos recientes, que afectarán a más de veinte ciudades en el sur del país.
Operación fallida en Nabi Chit
En paralelo, se revelaron detalles de una operación comando ocurrida el viernes por la noche en el este de Líbano. El objetivo era recuperar los restos de Ron Arad, un aviador israelí capturado en 1986 tras eyectarse de su avión. La misión en el pueblo de Nabi Chit resultó en 41 muertes y no logró su ejecución.
“Fue como una película”, relató Mohammed Moussa, habitante de la zona. “Empezaron a bombardear y lanzaron unos 20 ataques” antes del descenso de las fuerzas especiales en helicóptero. En el lugar se observaron edificios colapsados y una tumba abierta en el cementerio local, registrada por los soldados.
Rodolphe Haykal, jefe del ejército libanés, denunció que los efectivos israelíes vestían uniformes similares a los de su institución y empleaban vehículos parecidos a los de Hezbolá.