La posesión de la rectora del Instituto Tecnológico Pascual Bravo debería ser un honroso acto académico. No fue así ya que terminó convertida en una inconveniente polémica, por el hecho de que la ceremonia se llevó a cabo ante gran parte del Consejo Directivo de la Institución, pero sin la presencia del Secretario de Educación de Medellín y del representante del Ministerio. Se desconoció la institucionalidad de la Alcaldía y de la Gobernación, según palabras del funcionario municipal.
Además, el nombramiento de la educadora se ha visto empañado por causa de dos investigaciones de la Personería y del citado Ministerio, que alegan que se presentaron fallas en su elección. Confiamos en que esta discusión se resuelva en forma rápida y serena, de tal suerte que prime el derecho fundamental de los jóvenes a recibir una educación de calidad, sobre cualquier otra consideración.
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