- Esta paisa cuenta sus vivencias en suelo asiático, donde lleva dos años.
- Antes de Japón pasó por Brasil, Argentina, Estados Unidos e Italia.
- Hace 10 años se fue de Medellín y ha jugado voleibol en tres continentes.
- Dice que llegar a ese país fue como aprender de nuevo a jugar su deporte.
Wilson Díaz Sánchez
Kenny Moreno, una mujer de brazos largos y fuertes, descubrió en el exterior el alcance de su talento para el voleibol que ni ella misma imaginaba.
La figura de esta antioqueña nacida en Turbo, de tez morena, y 1,85 metros de estatura, brilla hoy en la Tierra del Sol Naciente, luego de sobresalir en Brasil, Argentina, Estados Unidos, e Italia.
Una aventura deportiva próxima a cumplir diez años en medio de luchas y soledades, lejos de su familia que vive en Medellín y en países disímiles, pero que la enriquecieron espiritualmente.
"Ahora me encuentro aquí comiendo sushi con los japoneses", dice desde Asia la paisa de 28 años que se convirtió en la colombiana de mayores logros en este deporte.
Kenny cumple su segundo año en la liga nipona (en cada club solo puede jugar una extranjera), experiencia que la exige al máximo porque, "acá cambian todos los mecanismos en el campo, es como aprender a jugar nuevamente".
A diferencia de los futbolistas, que firman contratos por tres, cuatro y cinco años, el mercado del voleibol se mueve cada 12 meses. "Cada año es una prueba", explica Kenny, que tiene entre sus metas jugar allí tres temporadas más, o en Italia y, luego, terminar su carrera de odontología e incorporase al mundo laboral.
Cambio radical
Cuando llevaba tres años en Forli (Infotel Europa System), Italia, luego de actuar con el equipo Sartori Mercedes Padova, en el que fue la segunda mejor atacante del año, asumió un cambio radical. Le atrajo la propuesta del equipo japonés porque, según ella, los orientales son grandes en la técnica del voleibol y pensó que era otra gran oportunidad para mejorar y "no me equivoqué".
Antes de partir se encomendó a Dios porque iba a una cultura y a una liga desconocidas para ella. "Imagínese, cambiando país, ¡mama mía!, como dicen en Italia".
Kenny Moreno deja escapar su buen sentido del humor al responder cómo se defiende con el idioma: "Pues no me defiendo, jajajaja, peleo siempre con él. El japonés es muy complicado, pero el equipo me asignó una traductora (hablamos en inglés), quien está siempre en el campo conmigo porque hace parte del staff (fisioterapeuta)". El lío es por fuera de los escenarios porque "son poquísimos los japoneses que hablan inglés".
La comida le parece "bueníssssssima" y agrega que "esas historias que la gente comenta son solo ignorancia, porque todos caemos en el error de decir lo que oímos; la verdad es que no he tenido grandes problemas; claro que después de tanto tiempo fuera de casa toca comer lo que le den a uno y aprender a cocinar pa' cuando no le den (risas)".
Mucho por conocer
La preparación y los constantes viajes de competencia le impiden pasear mucho. Asegura que el trayecto es casi siempre el mismo: coliseo-hotel-coliseo. Sin embargo, tuvo la posibilidad de conocer sitios cerca de la ciudad donde vive (Osaka), "como Kobe, Nara, Kioto (ciudad de las geishas), con todos los espectaculares templos y castillos que estos lugares tienen, súper bonitos".
Ningún oji rasgao le ha tocado el corazón, pues confiesa que no tiene novio y que aparte de sus compañeras de equipo, no cuenta con gente cercana. "Pero nunca estoy sola. Dios me acompaña siempre y en todo me da una mano".
Esta semana recibirá la visita de su mamá (Ubaldina), quien le contará los progresos de Medellín, a la que no viene desde hace dos años. "No veo la hora de volver, no crea, como Colombia, solo Colombia, y lo digo a viva voz porque después de voltiar tanto... Toda Colombia me impresiona siempre. ¡Medellín estaba divina! Lo que vi y escuché del Gobierno me dejó contenta porque Colombia no es solo el mejor país del mundo por las riquezas que tiene, sino por la calidad de la gente que hace la diferencia".
Italia fue su trampolín para saltar a Japón
El JT es el equipo en el que milita Kenny Moreno. En el momento está segundo en la liga japonesa. El año pasado disputó una final por primera vez, ?pero la falta de experiencia y la emotividad se hicieron notar al momento de concluir; por eso quedamos subcampeonas?.
Practican a mañana y tarde. Como labor extra, les toca ir a la compañía patrocinadora a saludar a los trabajadores, entrenar a los niños y ofrecer entrevistas. Kenny considera que para tener más voleibolistas criollos en Asia se necesitará un proceso muy largo porque entendió que en Colombia no solo sirve la condición física (?que tenemos hasta pa? vender?), sino que falta el aporte de los patrocinadores. ?Esa es la diferencia, ellos tienen quien invierta y creen en el voleibol?.
Sobre la forma como acogen a los colombianos allí, Kenny asegura que en Japón aprecian y son muy gentiles con el visitante, no miran si uno es o no extranjero.
En Italia, donde jugó durante tres años (foto inferior), dice que era más sentido el hecho de ser colombiana, ?por la fama de la selección de fútbol de Francisco Maturana; por el de los crespitos, como llaman al Pibe Valderrama; por René Higuita, y sobre todo por Faustino Asprilla, así como por la muerte del futbolista Andrés Escobar; por el narco, por Pablo Escobar, ¡qué estrés!?. También le mencionaban a Shakira.
En Japón, hace poco, le preguntaron por un famoso de golf y no supo de quién se trataba. Seguramente, era su paisano Camilo Villegas.