Una segunda jornada sin energía eléctrica tuvieron que padecer ayer los habitantes de cinco municipios del Norte de Antioquia, al no lograrse el ingreso de las cuadrillas de operarios de EPM al lugar donde fueron derribadas dos estructuras de conducción.
"La más perjudicada ha sido la población civil, la gente se ha defendido con gas y algunos con plantas eléctricas a gasolina", afirmó el alcalde de Ituango, Carlos Mario Gallo Machado, al comentar la experiencia de sus paisanos el fin de semana.
Pero la acción, sostuvo, no impidió que los ciudadanos salieran a votar sin temor. "Tampoco dificultará el envío de los resultados", dijo.
La experiencia de Ituango se repitió en San Andrés de Cuerquia, San José de la Montaña, Toledo y Peque, cuyos 296 mil usuarios de EPM han tenido que ingeniárselas para atender sus necesidades básicas, sin la certeza de cuándo se restablecerá el servicio.
Aunque el equipo especializado y los materiales estaban dispuestos para reparar las dos torrecillas (estructuras más pequeñas que las convencionales) averiadas por un atentado, por seguridad, el Ejército no autorizó la entrada al sitio hasta tener un reconocimiento total del área.
El lugar de la acción terrorista está en la vereda La Gabriela, a hora y media del casco urbano de Yarumal.
Para dar una idea de cómo se afecta la comunidad, un comerciante del municipio de Toledo narró que muchos negocios no pudieron abrir el fin de semana.
"Estamos llevados del diablo, el que no tiene gas no puede cocinar, no podemos ni ver televisión y la incertidumbre de que si apagaron es para algo...", anotó.
Como consecuencia, observó, la administración municipal decretó toque de queda a partir de las 8:00 de la noche, en previsión de cualquier problema de orden público. "Sin posibilidad de transmitir información vía digital, con los negocios cerrados y encima a la gente la mandan a dormir temprano", se quejó.
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