De Nancy, su mamá, heredó una amplia sonrisa y la estatura -hoy mide 1.82 metros-. Y de Jairo Aníbal, su padre, la fuerza y la dedicación. Una combinación perfecta para que Santiago Cossio Sánchez no fuera atleta, como lo fue ella, sino pesista como el papá.
Y así, de paso en paso, este joven antioqueño de 18 años y quien ya sobrepasa los 112 kilos de peso corporal mantiene viva la sangre de los Cossio en la halterofilia nacional, siguiendo la carrera que tan exitosamente tuvo su padre en 20 años.
Y de a poco también va tras los registros que dejó Jairo Aníbal, quien en su época activa llegó a alzar 367 kilos en la división de los 94 kilogramos, como marca personal. Santiago ya levanta más de 320 kilos en la división en la que hace carrera -más de 105 kilos, la más alta de las pesas- y cosecha medallas, como sucedió el fin de semana pasado en el Campeonato Panamericano juvenil, en Reno, Nevada, donde se coronó campeón, colgándose de paso tres preseas de oro.
"Va bien, destaco su disciplina y deseos de superación", señala Jairo, hoy un padre orgulloso por los éxitos que empieza a cosechar su hijo, el que le sigue los pasos.
El hijo de Nancy, confeccionista de ropa deportiva, y del hoy entrenador de pesas no tuvo rival para dominar y con una ventaja amplia, 29 kilos sobre su oponente, el mexicano César Herrera, conquistó el título panamericano. Su registro fue de 153 kilos alzados en el arranque y 166 en el envión para un total de 319.
"A pesar del corto tiempo que lleva en las pesas, el desarrollo deportivo de Santiago es prometedor, porque es un atleta con grandes condiciones", manifestó Roger Berrío, expesista, quien destaca también la disciplina y amor por el entrenamiento.
Por lo pronto el caso de Santiago comprueba, una vez más, que de tal palo tal astilla. O mejor, de tal Jairo Aníbal, tal Santiago.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8