Dos circunstancias caracterizan la última orden del presidente Juan Manuel Santos de suspender los bombardeos contra las Farc, a diferencia de la anterior: que ahora la orden de ejecutarlos será de su exclusiva potestad, y que esta vez no habrá límite de tiempo establecido para aplicar la medida.
El mandatario anunció que la decisión “será efectiva si los campamentos están alejados de los cascos urbanos, si no constituyen amenaza para la población o la Fuerza Pública y si no ponen en peligro la infraestructura ni se desarrollan actividades proselitistas”.
La concesión del Gobierno es una consecuencia del cese al fuego unilateral aplicado por las insurgencia desde el 20 de julio -programado para un mes- y se había preacordado cuando las partes firmaron el acuerdo para “Agilizar en La Habana y desescalar en Colombia” (julio 12), durante el ciclo 38 de las conversaciones.
En ese entonces, el negociador subversivo alias “Matías Aldecoa”, escribió que “el éxito dependerá de que el Gobierno suspenda los bombardeos y el acoso a las guerrillas en tregua; no puede repetirse la experiencia que dio al traste con la anterior tregua unilateral que las Farc sostuvieron durante cinco meses”.
La primera prohibición de bombardeos fue decretada el 10 de marzo y duró hasta el 15 de abril, cuando los insurgentes mataron a 12 militares que acampaban en una cancha de fútbol en Cauca.
Con la reactivación de los ataques aéreos, esa misma semana murieron 55 guerrilleros, entre ellos cinco cabecillas de importancia, como alias “Román Ruiz”, uno de los líderes del bloque Noroccidental.
Tras el anuncio del presidente, el ministro de Defensa Luis Carlos Villegas dijo que la Fuerza Pública “seguirá persiguiendo el delito, allí donde las Farc lo estén cometiendo. La seguridad de los colombianos está por encima de cualquier consideración. Este es un gesto de buena fe, para acelerar los temas pendientes”.
La medida gubernamental generó reacciones a favor y en contra en el Senado, donde mañana continuará el debate de control político al proceso de paz. El expresidente Álvaro Uribe dijo que esto es “el premio a la dosis de sangre y destrucción de la semana anterior”.
El senador de la U Armando Benedetti expresó que “ese anuncio significa que estamos como en febrero, con un cese unilateral de las Farc, anuncios de desminado, de no reclutar menores y el gobierno de no bombardear”.
Luis Fernando Velasco, presidente del Senado, dijo que esta es “la ruta lógica para acabar la guerra, perdámosle el miedo a la paz”.