En Colombia una de cada 10 personas (9,5 %) aún no sabe por quién votar a las elecciones de Senado y Cámara el próximo domingo 8 de marzo. Otro 3,9 % no votará o emitirá un sufragio nulo, mientras que un 3,4 % lo hará en blanco, según el más reciente sondeo de la firma AtlasIntel.
Sumado a la habitual apatía y desconfianza que generan este tipo de sondeos, lo que evidencian los resultados es la incertidumbre, la duda y el desconocimiento que persiste alrededor de los candidatos justo a menos de una semana para la cita electoral.
No es para menos. Según datos de la Registraduría, en total hay 3.144 candidatos inscritos en competencia para hacerse a una de las 102 plazas en juego en Senado, sumado a los 183 escaños en la Cámara de Representantes.
Entre semejante universo de aspirantes –en medio de publicidad cada día más invasiva y presiones desde distintos frentes–, no deja de ser agobiante decidirse y respaldar a uno u otro candidato.
Por ello, en la recta final del proceso electoral con miras a las legislativas del próximo domingo, EL COLOMBIANO presenta una radiografía de las principales listas en disputa de los diferentes partidos y movimientos.
Se trata de un ejercicio de conocimiento o remembranza que, sin ser concluyente, busca darle insumos al elector a la hora de enfrentarse a los tarjetones. Esta guía pretende justamente ofrecer las herramientas, elementos e instrumentos para su voto. No deje que elijan por usted.
Apuestas fuertes y heridas abiertas en el uribismo
Lo bueno
Dependiendo de la encuesta que se analice, el Centro Democrático suma entre el 17,8 % y 21,9 % de intención de voto de cara a las elecciones al Senado. Ese resultado ubica al uribismo como la segunda fuerza con mayor influencia en la cámara alta.
Parte del éxito de esta lista cerrada –es decir, en la que los ciudadanos votan por el partido y no por un candidato en particular, y la elección de cada aspirante se hace dependiendo del número que ocupe en la lista–, es la renovación.
Por ello, como cabeza de lista el ungido fue el actual representante Andrés Forero, uno de los más destacados del actual periodo legislativo que concluye.
Sin embargo, no es el único que busca dar el salto al Senado: en el ramillete se cuentan los representantes Hernán Cadavid, Christian Garcés, Juan Espinal y Óscar Villamizar. Como plus, la lista trae en el número 25 al expresidente Álvaro Uribe Vélez, jefe máximo del partido y considerado el mayor elector de Colombia en las últimas dos décadas.
Lo malo
En medio del hervor electoral y las disputas internas por poder, el partido ha perdido a algunos de sus baluartes que han terminado militando en otros movimientos, perdiendo votos y rostros importantes. Uno de los casos más visibles es el exsenador Carlos Felipe Mejía, que se unió a Salvación Nacional, colectividad que respalda la aspiración presidencial de Abelardo de la Espriella.
El mismo caso ocurrió con el exsenador Alejandro Corrales, quien asumió la coordinación de ese movimiento en Risaralda. Recién la semana pasada, el presidente de Fedegán, José Félix Lafaurie, renunció al uribismo en medio de disputas por la fallida elección de su esposa, la senadora María Fernanda Cabal, como la candidata única presidencial.
Lo feo
Como lo informó en su momento este diario, la conformación de la lista cerrada no dejó contentos a todos dentro del uribismo. Actuales senadores como Yenny Rozo o Ciro Ramírez reclamaron internamente que no fueron tenidos en cuenta para ocupar los primeros puestos, lo que fue leído como un portazo a su aspiración y un desprecio a su trabajo legislativo durante el último periodo.
Lo cierto es que por encima de ellos, al final fueron incluidos nombres como los de Claudia Margarita Zuleta, exdiputada del César e hija del cantante de vallenato Poncho Zuleta, así como Julia Correa Nuttin, quien se “quemó” en 2022. Inclusive, el puesto 20 terminó ocupado por una congresista que no milita en la colectividad: la representante Marelen Castillo, exfórmula a la Vicepresidencia de Rodolfo Hernández en 2022.
Líos, cuestionados y maquinarias en el petrismo
Lo bueno
Con una intención de voto que ronda el 21 % según la encuesta AtlasIntel, el Pacto Histórico –la coalición irrestricta e incondicional al saliente presidente Gustavo Petro–, se consolida como la fuerza política que podría llegar a integrar la bancada mayoritaria en el Parlamento.
A diferencia de otras listas cerradas, el petrismo apostó por conformar el orden de sus candidatos a través de voto limpio. Por ello, en la jornada del pasado 26 de octubre –en la que Iván Cepeda fue elegido como candidato único–, los votantes del Pacto también pudieron respaldar a sus aspirantes al Senado.
Si bien la lista no estuvo exenta de maquinarias, el voto de opinión fue determinante y el orden fue escogido según el número de apoyos de cada aspirante, así como en lista cremallera, intercalando entre hombre y mujer. La única que aterrizó con puesto fijo fue la controvertida exministra de Salud, Carolina Corcho, que quedó segunda en la intención de voto a la Presidencia.
Lo malo
La lista está plagada de cuestionados personajes que buscan hacerse a una curul en el Congreso. En el listado figura nada menos que el #2, el actual senador Pedro Flórez, considerado cercano al megacontratista Euclides Torres. Sin embargo, la red de aliados incluiría a personajes como el ministro Armando Benedetti y el exalcalde Daniel Quintero.
Inclusive, en el ramillete de cuestionados también podría contarse la exministra Corcho, señalada como una de las responsables de la crisis en el sistema de salud. No menos controvertida es la inclusión de Laura Cristina Ahumada, otra de las aliadas del exalcalde Quintero. Es la esposa de Jonathan Vasquez, alcalde de Barrancabermeja que fue imputado por supuesta compra de votos.
Lo feo
En el listado del petrismo también hubo cabida para personajes que, pese a señalamientos y denuncias de alto calibre, terminaron abriéndose espacio sin mayor dificultad. Allí figuran el senador Álex Flórez, otro de los incondicionales de Daniel Quintero, recordado no solo por el penoso incidente ocurrido en Cartagena en septiembre de 2022 –cuando insultó a policías en estado de embriaguez–, sino también por el proceso que enfrenta en la Corte Suprema por presunta violencia intrafamiliar agravada contra su expareja.
Adicionalmente, aparece el representante David Racero, quien también es investigado por la Corte por presunta concusión. Lo anterior, por cuenta del presunto uso irregular de sus trabajadores en un negocio personal, así como a supuestas presiones para que hicieran pagos y consignaciones con parte de su salario.
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Trayectorias sin líos, pero poco conocidas
Lo bueno
Creemos, movimiento que eligió a Federico Gutiérrez a la Alcaldía, presenta una lista de personas que hasta ahora no cuenta con procesos judiciales o disciplinarios, y que vienen de diferentes trayectorias en lo público y en lo privado.
Es decir, en general son dirigentes con hojas de vida destacadas. Además, el movimiento viene de recoger 800.000 firmas a punta de respaldo ciudadano y podría impulsarse con base en la fuerza electoral que escogió a “Fico” con 700.000 votos en 2023; sin embargo, las circunstancias han cambiado.
La lista la encabeza la empresaria Juliana Gutiérrez, hermana del alcalde, movida que envía un mensaje de cercanía que puede atraer votos y el exdiputado departamental Andrés Bedoya, que también da cuenta de una intención para consolidarse en Antioquia.
Lo malo
Creemos tiene un reto grande para pasar el umbral para el Senado, para el que necesitan unos 600.000 votos. Esta vez se enfrentan a un escenario diferente al de 2023: ya no está el rechazo a Daniel Quintero que impulsó la histórica votación de “Fico” en ese año. Lo hay hacia Petro, pero ese se lo pelean con el Centro Democrático y Salvación Nacional.
Este último apoyó primero a Abelardo de la Espriella, por lo que no es claro qué tanto el apoyo de Creemos a ese candidato pueda ayudarles a lograr los votos que necesitan; además, se habían destacado por presentar una opción de derecha moderada, que De la Espriella no representa.
A su vez, su lista solo tiene 23 personas de las 100 que podían inscribirse, lo que implica que habrá menos gente buscando votos. Además, de esas, pocas tienen reconocimiento a nivel nacional.
Lo feo
La lista de Creemos ha recibido señalamientos de saltarse las reglas de juego. Uno de los episodios que más se movió en redes sociales fue cuando varios candidatos tanto a Cámara como a Senado, se montaron en el metro junto a Abelardo de la Espriella; hasta ahí no había ningún problema, el asunto es que grabaron videos adentro del sistema que luego difundieron en redes, lo cual está prohibido por la misma empresa, que días después sacó un comunicado recordando sus políticas.
Además, la veeduría Todos por Medellín ha hablado de posibles irregularidades relacionadas con el uso de los bienes y el espacio público por parte de Creemos, que tendría cerca del 54% de las piezas publicitarias gráficas en la ciudad.
A su vez, El Armadillo denunció que 12 páginas en redes sociales, que gastaron más de $460 millones en publicidad para la campaña, tendrían conexiones con personas que supuestamente trabajan en la Secretaría de Comunicaciones de la Alcaldía.
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La “otra” izquierda, entre cuestionamientos
Lo bueno
Fuerza Ciudadana presentó a una izquierda “diferente” y que toma distancia de las listas del Pacto Histórico. Incluso, va más allá y abiertamente formula críticas contra el Gobierno Petro. Llevan de cabeza de lista a Gloria Gaitán, hija del líder político asesinado Jorge Eliécer Gaitán.
A su vez, el movimiento volvió a demostrar su fuerza electoral a nivel local con la victoria de Margarita Guerra en las elecciones atípicas a la Gobernación del Magdalena, por encima de la candidatura que apoyaba el Pacto Histórico.
Además, haber recibido a varios firmantes de paz puede darles ventaja entre quienes apoyan al Acuerdo de La Habana. Pero estas dos últimas también pueden jugar en contra.
Lo malo
Recibir a exintegrantes de las Farc, como Sandra Ramírez, es un arma de doble filo. La excombatiente, quien suma ocho años en el Senado ocupando una curul a la luz del Acuerdo de Paz, ha sido acusada por crímenes como abuso sexual. Deisy Guanaro, víctima de reclutamiento, la señaló directamente de los abusos sexuales contra niños y niñas reclutados por la extinta guerrilla.
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Hoy, quienes hacen parte del partido Comunes como Ramírez decidieron sumarse a la coalición, lo que indicaría que ni Fuerza Ciudadana ni Comunes tendrían votos suficientes por sí mismos.
Estos ya no tienen curules aseguradas, están prácticamente a ciegas con la cantidad de votos que pueden aportar, y el desprestigio con el que cargan por haber hecho parte de un grupo armado puede jugarles en contra de manera contundente.
Tanto Fuerza Ciudadana como Comunes se juegan su personería jurídica, y vale recordar que los primeros no pasaron el umbral hace cuatro años. Hoy, quienes hacen parte del partido Comunes como Ramírez decidieron sumarse a la coalición, lo que indicaría que ni Fuerza Ciudadana ni Comunes tendrían votos suficientes por sí mismos.
Estos ya no tienen curules aseguradas, están prácticamente a ciegas con la cantidad de votos que pueden aportar, y el desprestigio con el que cargan por haber hecho parte de un grupo armado puede jugarles en contra de manera contundente.
Tanto Fuerza Ciudadana como Comunes se juegan su personería jurídica, y vale recordar que los primeros no pasaron el umbral hace cuatro años.
Lo feo
El exgobernador de Magdalena Carlos Caicedo, quien a pesar de que no hace parte de la lista fue quien lideró su conformación, suma denuncias por presunto acoso sexual. Ante eso ha dicho que se trata de una “persecución política” y que atenderá a los estrados judiciales para responder por el proceso.
Asimismo, Caicedo cuenta con una acusación de la Fiscalía como presunto responsable del direccionamiento de un contrato mientras fue alcalde de Santa Marta. También está en la lista Alexander Ángulo, acusado por Carlos Carrillo, director de la UNGRD, de ser el “eslabón perdido entre Olmedo López y Sneyder Pinilla” en el señalado entramado de presunta corrupción de esa entidad.
Ángulo dijo que los conocía a ambos, pero negó su participación y denunció a Carrillo por injuria y calumnia.