Cartagena no estaba en los planes de Salvo Basile. O al menos no para siempre. Llegó en noviembre de 1968 como parte del equipo del director italiano Gillo Pontecorvo, quien rodaba en la ciudad algunas escenas de Queimada (1969), la película protagonizada por Marlon Brando. Basile trabajaba como asistente de dirección y pensaba regresar a Europa al terminar el rodaje. Pero el destino le cambió el guion.
“La condición humana y la belleza de Cartagena fue lo que me atrapó”, le confesó años después al periodista Gustavo Tatis Guerra. Recordaba una Heroica distinta: calles de arena, un Bocagrande con apenas una avenida pavimentada, aguas limpias en la bahía y atardeceres intactos en Punta de Icacos. “Era una Cartagena destruida pero maravillosa”, decía.
Del amor a la ciudad al amor de su vida
En medio de los sets de filmación conoció a Jacqueline María Lemaitre, una joven cartagenera que trabajaba en la producción. Lo que comenzó como un encuentro profesional terminó en romance. Se casaron en 1971 y Basile decidió quedarse definitivamente en Colombia.
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A Salvo no solo lo atrapó la ciudad y la cultura, pues también lo hizo la luz de una mujer, que con el tiempo se convirtió en la razón más importante para nunca más alejarse. “Cartagena se convirtió en mi lugar a salvo”, repetiría durante décadas.
Desde esa casa a pocos pasos del mar —que con el tiempo se volvió punto de encuentro de cineastas, actores y gestores culturales— Basile tejió una carrera que marcó al audiovisual colombiano.
Trabajó como actor, productor y asistente de dirección en producciones internacionales y nacionales. Compartió rodajes con figuras como Robert De Niro en La misión y participó en Crónica de una muerte anunciada y El amor en los tiempos del cólera. Fue productor ejecutivo de La estrategia del caracol, clásico del cine colombiano que superó el millón y medio de espectadores.
También se movió detrás de cámaras: productor de RTI, gerente de Cenpro Televisión, corresponsal cultural, entrevistador en alfombras rojas y miembro de la junta del Festival Internacional de Cine de Cartagena por más de dos décadas. En 2019 recibió el premio Víctor Nieto a toda una vida en los India Catalina.
Pero, más allá de los créditos, Basile era el italiano que adoptó acento costeño, que hablaba de Colombia como su patria y que conservaba en su casa fotos en blanco y negro de Marlon Brando caminando entre maizales de Palenque, como si aquel rodaje hubiera sido el inicio de todo.