La disputa por la Alcaldía de Medellín y la Gobernación de Antioquia entró en el momento de la campaña negra, del todo vale, en la cual los ataques y el desprestigio son el pilar del debate. Las ideas pasaron a un segundo plano y la ciudadanía, quien está en el medio, se vuelve víctima de la desinformación. Espionaje, amenazas, publicidad engañosa y presunta participación política por parte de funcionarios son algunos de los hechos que empañan la recta final de la campaña.
Para la directora de la Misión de Observación Electoral (MOE), Alejandra Barrios, esto ocurre en todo el país y el departamento no es ajeno a ello. Las causas son que “el poder local que se está jugando es muy fuerte”. Es decir, se disputan dirigir las arcas municipales, para un territorio como Medellín con un presupuesto de 22,7 billones de pesos.
Los hechos lamentables
Los funcionarios y contratistas de la Alcaldía estarían siendo presionados para favorecer al candidato de Seguimos Contando con Vos, Santiago Gómez. También, instalaron vallas, sin autorización, con publicidad engañosa en las que Federico Gutiérrez posa al lado de Gómez y tienen la frase “lo bueno continúa”.
Tales acciones derivaron en una apertura de indagación a Gutiérrez por presunto proselitismo político en la Procuraduría General de la Nación.
También, a la sede del candidato a la Gobernación de Antioquia, Andrés Guerra, ubicada en el barrio Laureles, el jueves en horas de la tarde llegaron camionetas y hombres de la Policía porque su lugar de trabajo se encontraba bajo vigilancia ilegal.
Tras la inspección, seis dispositivos de audio y video fueron encontrados. Estos tenían forma de cargadores de celulares y parlantes, elementos de alta tecnología para la vigilancia. A este acto Guerra indicó que “así no vale la pena hacer política”.
En otro tipo de campaña negra, en las principales estaciones del Metro de Medellín, el miércoles pasado en la madrugada, varias personas repartieron volantes con publicidad engañosa contra el aspirante por el movimiento Independientes, Daniel Quintero. Y ante el reclamo por esta actuación, dos militantes de su campaña fueron agredidos físicamente.
Quintero en una rueda de prensa denunció que “el ejercicio democrático se está empañando por mentiras y ataques sin fundamento”. Además, añadió que han sido víctimas de violencia y la situación tiene en riesgo a su familia y equipo de trabajo.
Además, Mauricio Tobón, candidato a la Gobernación por Tú Puedes y Juan Carlos Vélez, candidato a la Alcaldía por de Medellín Avanza, fueron intimidados por bandas criminales. Vélez fue extorsionado en el barrio Doce de Octubre y Tobón amenazado en el Bajo Cauca.
Otros ataques han sido en contra de la publicidad electoral. A Alfredo Ramos, candidato del uribismo, le robaron una valla publicitaria de raíz. De un día para otro desapareció en su totalidad, se llevaron hasta su estructura. Y las vallas de Juan Camilo Restrepo (Conservador), Guerra, Tobón y Gómez fueron vandalizadas o hurtadas.
Los objetivos oscuros
Para el director del programa de Ciencia Política de la UPB, Carlos Builes, la campaña negra es una estrategia del marketing y la publicidad que pretende hacer visible detalles vulnerables, en ellas “toman aspectos que no han sido confirmados, o que son considerados prejuicios o tabúes culturales y convierten los elementos negativos como formas de destruir al otro”.
En el mismo sentido, el consultor político, José Fernando Valencia, explicó que este tipo de campaña pretende hacer más evidentes las características que diferencian a los candidatos y se utilizan rumores, mentiras o exageraciones para atacar los puntos débiles de los contrincantes y hacer dudar al votante de apoyarlo y que cambie la decisión de su voto”.
Sin embargo, este ejercicio afecta la democracia y torna violenta la campaña. “Lo que hace es desconocer que el otro es igual a mí, lo convierte en un objeto despreciable, lo deshumaniza y permite que sea agredido de cualquier manera. Lo califica como un enemigo absoluto, que es posible estigmatizar o denigrar de él”, concluyó Builes.