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La verdadera razón del último partido de la Selección en Colombia antes del Mundial

Desde las 6:00 p. m., más que un amistoso ante Costa Rica, será un adiós cargado de emoción, ilusión y esperanza, en el que todo un país abrazará a la Tricolor.

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hace 5 horas
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Llegó la hora de despedir a la Selección Colombia. No es un adiós triste, ni mucho menos definitivo. Es una despedida cargada de ilusión, esperanza y gratitud. Un último abrazo colectivo antes de emprender el viaje hacia el Mundial de 2026, ese sueño gigantesco que vuelve a unir a más de 50 millones de colombianos detrás de una camiseta amarilla que, una vez más, quiere hacer historia.

Este lunes, El Campín abrirá sus puertas para convertirse en el corazón del país. Desde las 6:00 de la tarde, y con transmisión de Caracol y RCN, será el escenario de un encuentro especial frente a una joven selección de Costa Rica, en un partido que va mucho más allá del resultado. Porque este compromiso no está diseñado para medir fuerzas ni para sacar conclusiones deportivas definitivas. Este partido es, ante todo, un acto de amor entre la Selección y su gente.

Muchos se preguntan por qué el rival escogido es una Costa Rica alternativa y joven. Pero la respuesta es sencilla: este encuentro no es un examen futbolístico, es una despedida emocional. Es el momento para que los jugadores sientan el respaldo antes de entrar en el territorio donde la exigencia será absoluta.

Lo importante no es ganar goleando. Lo importante es que los futbolistas se vayan tranquilos, felices, llenos de energía positiva y con la certeza de que todo un país los acompaña.

No es la primera vez que El Campín se convierten en el escenario de un adiós cargado de emoción antes de una Copa del Mundo. Ya ocurrió antes de Brasil 2014 y también antes de Rusia 2018, dos momentos que todavía permanecen intactos en la memoria de la afición. En 2014, la capital vivió una auténtica fiesta futbolera. Más de 36.000 aficionados llenaron las tribunas del estadio para acompañar al equipo dirigido entonces por José Néstor Pékerman. Fue una jornada inolvidable, con música, homenajes y cercanía total entre jugadores e hinchas.

Aquella noche no importó demasiado el resultado del partido simbólico entre los propios integrantes de la Selección. Lo verdaderamente trascendental fue el ambiente. David Ospina, Mario Yepes, James Rodríguez, Juan Fernando Quintero, Carlos Bacca y Fredy Guarín fueron protagonistas de una celebración nacional. Yepes abrió el marcador tras asistencia de Quintero y Bacca empató luego de un pase de Guarín. El 1-1 quedó como una simple anécdota frente a la emoción de una multitud que intuía que algo grande estaba por venir.

Y así fue. Días después, Colombia firmó en Brasil la mejor actuación de su historia en un Mundial, alcanzando los cuartos de final y maravillando al planeta con el fútbol de James Rodríguez y compañía. Cuatro años más tarde, Bogotá volvió a repetir la escena. Más de 30.000 personas asistieron a la despedida rumbo a Rusia 2018. Nuevamente hubo música, homenajes y un país entero soñando. Aquella vez, la campeona olímpica Caterine Ibargüen entregó la bandera nacional al capitán Radamel Falcao García en uno de los momentos más emotivos de la ceremonia.

“Llevamos el corazón de 50 millones de colombianos y vamos a defender esta bandera con toda la fuerza”, dijo ‘El Tigre’ ante un estadio completamente conmovido. En el compromiso de exhibición, Luis Fernando Muriel anotó para el equipo amarillo tras asistencia de James Rodríguez y Miguel Borja empató para el conjunto azul. Otra vez el resultado pasó a segundo plano.

También aquella noche José Néstor Pékerman recibió una de las ovaciones más grandes de su carrera por haber devuelto a Colombia a dos Mundiales consecutivos. El evento fue dirigido por el árbitro mundialista Wilmar Roldán y terminó consolidando una costumbre que hoy ya forma parte de la identidad futbolera del país. Porque estas despedidas mezclan nostalgia, orgullo, ilusión y fe.

Por eso el duelo ante Costa Rica debe entenderse desde otro lugar. No es un partido para sacar conclusiones. Este tipo de encuentros se organizan precisamente para fortalecer el ánimo, recuperar confianza y alimentar emocionalmente a un grupo.

El compromiso ante Jordania, programado para el 7 de junio en el Snapdragon Stadium de San Diego, sí tendrá un listón más alto. Allí, ya en territorio estadounidense y bajo dinámica completamente mundialista, Néstor Lorenzo comenzará a probar con mayor precisión la fórmula que utilizará en el debut. Lo de este lunes, en cambio, es otra cosa. Es un abrazo masivo. Es arropar a la Selección. Es mimarla antes de la batalla.

El gran sueño de Colombia es claro: superar lo realizado en Brasil 2014. Aquella generación dejó una huella, pero este grupo dirigido por Lorenzo quiere escribir su propio capítulo. Y motivos para ilusionarse existen. La Selección llega con varias figuras atravesando un gran momento. Luis Díaz vive probablemente el mejor año de su carrera. “Es uno de mis mejores años a nivel personal y futbolístico”, afirmó el atacante guajiro. “Llegó un momento increíble para lo que siempre soñé, que es dejar en alto a nuestra selección”, agregó.

Néstor Lorenzo también lo tiene claro. “Tenemos una responsabilidad con más de 50 millones de colombianos, sabemos lo que significa y vamos a dejar todo por representar de la mejor manera esta camiseta”, expresó el entrenador argentino en la previa del compromiso. Sin inconvenientes físicos y con el grupo completo, Lorenzo tendría disponible a su equipo ideal para enfrentar a Costa Rica: Camilo Vargas; Daniel Muñoz, Jhon Lucumí, Davinson Sánchez, Johan Mojica; Richard Ríos, Jefferson Lerma; Jhon Arias, James Rodríguez, Luis Díaz; y Luis Suárez.

Una nómina que mezcla experiencia, talento, velocidad y personalidad. James sigue siendo el gran símbolo futbolístico del país. Luis Díaz representa el presente brillante y el futuro inmediato. Daniel Muñoz y Richard Ríos atraviesan un extraordinario momento. Y hombres como Lerma, Lucumí o Arias se han convertido en piezas fundamentales de la estructura de Lorenzo.

Esta despedida podría tener un enorme peso emocional por otro motivo: quizá sea la última vez que varios referentes históricos jueguen con la Selección en territorio colombiano. David Ospina, Camilo Vargas, Santiago Arias, Juan Fernando Quintero y especialmente James Rodríguez podrían estar viviendo sus últimos partidos en casa defendiendo la camiseta nacional. El tiempo pasa para todos.

Y aunque el fútbol siempre abre espacio para nuevas generaciones, resulta imposible no sentir nostalgia al imaginar que figuras que marcaron una época podrían estar cerrando su ciclo ante su gente. También podría ser la última vez que Néstor Lorenzo dirija a Colombia en el país, teniendo en cuenta que su contrato finaliza tras el Mundial 2026. Por eso el encuentro ante Costa Rica está lleno de significados.

No es solamente una despedida hacia un Mundial. Es posiblemente el cierre de una era. Un instante para abrazarse. Para agradecer. Para creer. Y Colombia está en ese momento. La Selección se despide de casa con la ilusión de regresar convertida en leyenda.

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