El partido entre Millonarios y el DIM, válido por la cuarta fecha del Apertura 2026, se demoró casi 20 horas: inició a las 8 de la noche del primero de febrero de este año y terminó pocos minutos antes de las cuatro de la tarde del lunes 2 de febrero. El mal estado de la cancha del estadio El Campín de Bogotá, sumado al aguacero torrencial que cayó en la capital del país el domingo, llevaron a que la Dimayor lo suspendiera.
El juego se detuvo el domingo en la noche cuando iban 55 minutos. Desde el primer tiempo la cancha no se veía bien. La lluvia de la tarde dominical en la capital del país, sumada con el concierto de música popular que hubo horas antes en el estadio, llevaron a que el césped estuviera en muy mal estado, con huecos visibles.
La intensidad del “chaparrón” subió. Fue imposible jugar. Los jueces detuvieron el encuentro. Esperaron cerca de media hora para tomar la decisión de aplazar el juego. Mientras tanto, personal de Millonarios le hacía huecos al gramado dándole golpes con estacas, para que se acelerara el drenaje. La lluvia aumentó. Se hicieron charcos grandes. Los árbitros salieron. El balón no rodó. Hablaron con los presidentes y los capitanes. Decidieron que los 35 minutos que faltaban se disputaran el lunes, a las 3:00 p.m.
¿Cómo le fue al Medellín en el final del partido?
La imagen era surrealista. Eran las 3 de la tarde del lunes y, con nueva amenaza de lluvia en Bogotá, los equipos salieron en fila, como cuando va a empezar un partido, a El Campín. Los jueces encabezaron, balón en mano, el ingreso a la cancha, como en el inicio normal de un duelo de Liga. Sin embargo, no se cantaron himnos. Los equipos formaron en la cancha. El encuentro se reanudó con un lateral a favor del Medellín.
Al cuadro rojo le cayó bien “el receso”. Salió con la intención de quedarse con la victoria. Atacó con intensidad, tocando la pelota con velocidad, dinámica. En el tiempo que se jugó el domingo, Millonarios dominó: tuvo más la posesión de la pelota, pateó más veces a la portería rival; mientras que los rojos solo lo hicieron dos veces.
Sin embargo, el lunes los dirigidos por Alejandro Restrepo dominaron. Atacaron con ímpetu, pero el rival se metió atrás. El Poderoso generó varias llegadas claras. Hubo dos que pegaron en el palo. La primera fue por una jugada de Jhon Edwin Montaño, que se metió al área y el arquero Diego Novoa la atajó y después se estrelló en uno de los postes. La segunda tras un remate potente de Francisco Chaverra, que pateó de zurda, pero no contó con suerte.
El DIM llegó 12 veces a la portería del rival. De ellas, cinco tuvieron peligro. Los rivales, lo hicieron en 11 oportunidades, de las que tres exigieron la intervención de Salvador Ichazo, que respondió bien. Con el empate, El Rey de Corazones llegó a dos unidades. Además, prolongó sus “buenos rendimientos” en Bogotá: el año pasado no perdió ningún encuentro en esa plaza, siempre complicada.
Sin embargo, el Medellín aún no ha logrado su primera victoria del año. Lo buscará el próximo viernes 6 de febrero, cuando reciban a Internacional de Bogotá en el estadio Atanasio Girardot, en un duelo que se disputará desde las 8:30 p.m.