La Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, que ha sido uno de los motivos de orgullo de los medellinenses, ha recibido fuertes cuestionamientos de parte de los invitados nacionales e internacionales que participaron en la pasada edición de este evento literario. La molestia de escritores, ilustradoras y promotores de lectura radica en el excesivo retraso en el pago de los honorarios por su participación, acordados con la Secretaría de Cultura Ciudadana, encabezada por Álvaro Narvaéz. La Fiesta del Libro transcurrió del 8 al 17 de septiembre y muchos de los invitados no han recibido el dinero por su hacer parte de una charla o por moderar la presentación de un libro.
Le puede interesar: Las mutaciones de Narváez de talentoso director a funcionario polémico
En un correo enviado a principios de octubre por una funcionaria de Eventos de Libros se dice que los desembolsos serían encargados a un operador y que estos se llevarían a cabo a los 30 días hábiles a partir de la fecha en que se recibieran los documentos. En este punto, muchos de los invitados levantaron su voz de protesta por el hecho de que esos papeles ya habían sido entregados por ellos.
“Cada nuevo trámite que hagamos como independientes significa tiempo y no me parece justo cuando ya lo hice”, fue una de las respuestas al mail colectivo. Otro de los motivos de molestia fue que se les pidió una copia actualizada del RUT, documento que muchos de ellos ya habían entregado en septiembre. “La forma de tramitar lo que está pasando no es cargarnos con solicitudes que ni siquiera son necesarias legalmente”, dijo otra de las invitadas.
“El RUT solo se debe renovar cuando hay un cambio... y se envía encriptado como lo entrega la página oficial que lo tramita... perdón por agobiarlos con estas quejas sabiendo que no son ustedes las culpables y también son víctimas de la sin razón del operador. No tenemos como comunicarnos con ellos”, escribió en ese intercambio de mensajes una escritora nacional muy reconocida en el campo de la literatura infantil. Y ese mensaje puso el dedo en la cuestión principal de este asunto. ¿Quién es el operador de este contrato?
El Operador
Eventos Totales SAS —con poco más de dos años de antigüedad— es el operador encargado de los pagos de los honorarios de Fiesta del Libro. Dicha empresa apareció en la lista de los donantes a la campaña de Juan Carlos Upegui a la Alcaldía de Medellín. El representante de Eventos Totales SAS es un contratista muy beneficiado durante el tiempo en el que Daniel Quintero estuvo al frente de la Alpujarra. Se trata de Jader Montoya, que ha tenido contratos con ESU, Colegio Mayor de Antioquia, Contraloría de Medellín y Telemedellín, según informó este diario.
La molestia por la lentitud de Eventos Totales SAS llegó al punto que los organizadores de Fiesta de Libro les enviaron a los invitados una carta en la que hablan con dureza de la gestión de la empresa seleccionada por la secretaría de cultura para efectuar los desembolsos. “Esta es una situación que tiene muy preocupados a todo el equipo de Eventos del Libro, pues el operador es poco diligente, sus requisitos y plazos han generado tropiezos en los acuerdos iniciales y han minado la confianza que construimos con las invitadas que participaron de la Fiesta. Esta ruptura del tejido y de las voluntades de trabajo, que fue lo que sacó la Fiesta del Libro adelante, es lo que más nos duele”, dice el texto.
Y esa es, precisamente, la principal preocupación de varias de las fuentes consultadas por EL COLOMBIANO para este artículo. Se indica que esta “negligencia” —en palabras de ellos— empaña uno de los eventos culturales de mayor trayectoria en Colombia. “En los cuatro años de la Alcaldía de Quintero este evento de ciudad perdió el brillo que tuvo años antes. Ha disminuido la calidad y la cantidad de los invitados nacionales e internacionales. Además, hubo mucha improvisación en la logística del evento”, afirmó una de las fuentes, que pidió mantener su nombre en reserva.
La última información que se tuvo al respecto de este tema es que se han hecho pagos a cuentagotas a algunos invitados, sobre todo porque algunos pesos pesados de la literatura latinoamericana actual le han hecho un ultimátum a la secretaría de cultura de que si no reciben sus honorarios harán público este asunto en las redes sociales. Es decir, Medellín quedaría con fama de mala paga.