Escuchar a Totó la Momposina significa volver a las raíces colombianas, a esas tribus y comunidades que evocan la memoria de nuestros ancestros. Eso era lo que transmitía esta maestra del folclor colombiano, quien falleció el 17 de mayo de 2026, a los 85 años.
Sus hijos, Marco Vinicio, Angélica María y Eurídice Salomé Oyaga Bazanta, anunciaron este martes la noticia que hoy enluta y conmueve a todo un país por el inmenso legado que dejó Sonia Bazanta Vides.
“Con profundo dolor, nosotros sus hijos Marco Vinicio, Angelica Maria y Euridice Salome Oyaga Bazanta, anunciamos el fallecimiento de nuestra madre Sonia Bazanta Vides, más conocida como Totó la Momposina, rodeada de su familia en Celaya, México, el domingo 17 de Mayo. Causa, infarto al miocardio”, detallaron.
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El bullerengue, la cumbia, el mapalé, la chalupa y el porro fueron los ritmos que marcaron la trayectoria de la maestra, nacida en Talaigua Nuevo, en la región de La Mojana, ubicada en la Depresión Momposina (a orillas del río Magdalena).
La infancia de Totó la Momposina
Aunque provenía de una familia de músicos, la infancia de Totó no fue fácil, porque estuvo marcada por la violencia de grupos armados y por la confrontación entre liberales y conservadores, los partidos políticos que dominaron gran parte de la historia de Colombia.
Ella creció con miedo debido a los sonidos de disparos que escuchaba en la finca donde vivía con sus padres, pero también entendía que esos sonidos eran consecuencia del conflicto que acechaba a su territorio.
Por eso decidió cantar, porque para ella la música era un lenguaje universal, alejado de tintes políticos y capaz de unir a las comunidades a través de sus raíces y tradiciones.
Totó la Momposina aprendió a bailar ritmos ancestrales que le enseñó su mamá y a reconocer instrumentos como los tambores, la gaita colombiana, las maracas y el guache, entre otros. Ese aprendizaje le permitió interpretar y llevar al mundo éxitos como La Candela Viva, El Pescador, Yo Me Llamo Cumbia, La Ceiba de la Cumbia, La Verdolaga y Curura.
Totó la Momposina y Gabriel García Márquez
El periodista Gabriel García Márquez y Totó la Momposina tenían en común el profundo amor por su país. Eso quedó reflejado cuando el escritor recibió el Premio Nobel de Literatura en 1982, en Estocolmo, Suecia, una ceremonia que también fue crucial para que la maestra llevara su canto al mundo y transmitiera la esencia caribeña y ancestral que evocaba por los Cien años de soledad.
Esa presentación, en la que lucía un vestido blanco con rojo y utilizaba su cuerpo como un medio de expresión, le permitió a Sonia consolidarse como una de las máximas exponentes de Colombia ante el mundo.
Una trayectoria que estuvo acompañada de innumerables premios y reconocimientos, entre ellos el Premio Grammy Latino a la Excelencia Musical (2013), la Orden de las Artes y las Letras de Francia y el Premio WOMEX Artist Award (2022).
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