El poeta nadaísta Jaime Jaramillo Escobar, de 89 años, falleció en Medellín, en su casa cerca de la avenida San Juan.
La noticia fue confirmada por el Taller de Poesía que dirigió en la Biblioteca Pública Piloto por más de 30 años y por su sobrino Gabriel J Henao.
El poeta de quien Gonzalo Arango escribió “Para mí no hay mejor compañía que la de Jaime Jaramillo Escobar“ se le conocía en el mundo de las letras como X-504.
El fundador del nadaismo dijo en un famoso perfil que le escribió en 1966 llamado El poeta X-504: un artista con placa de carro: “De X-504 se dice que es el mejor poeta de nuestra generación nadaísta (con perdón de los otros mejores). Es silencioso como un secreto; misterioso como una cita de amor; solitario y profundo como un río profundo. Su seudónimo de placa de carro se debe a su desprecio por la popularidad, y también para que su patrón no lo echara del puesto al enterarse de que era poeta, y además nadaísta”.
Añadió Arango en su perfil que él mismo “se embola todas las mañanas antes de salir para el trabajo, y a las 8 en punto marca su tarjeta y le da los buenos días al patrón. Almuerza en lóbregos restaurantes para clase media donde no corra peligro de encontrarse con intelectuales, ni con poetas que tengan el desayuno envolatado. De las mesas siempre elige para sentarse la que está en el rincón”.
Creciendo entre libros:
“Yo nací bobo desde el principio y por eso siempre he estado con un libro en la mano”, se lo contó a EL COLOMBIANO cuando este diario lo entrevistó por sus 80 años.
Contó que lo del libro en la mano seguro tenía que ver con su mamá y su papá. Ella pintaba, él era maestro de escuela. Esa escuela en la que Jaime iba a leer, sin que nadie le controlara lo que leyera, “porque nadie se daba cuenta”. Nació en Pueblo Rico, Antioquia.
El seudónimo aquel de placa de carro, el X-504, nos contó que lo sacó de la cédula. Son tres de sus primeros números. Él lo usó esa vez porque trabajaba en una entidad oficial y publicaba en periódicos y le parecía mejor tener un seudónimo e independizar las actividades.
Pero después no volvió a firmar nada así. Ya no, porque “en buena parte es como el que tira la piedra y esconde la mano. Me pareció que si el escritor es franco y directo debe poner un nombre”, contó.
Lo particular es que Jaramillo Escobar se hizo popular en Colombia y afuera con ese seudónimo, y así lo siguieron buscando, como el poeta X-504.
Gonzalo Arango escribió de esto que: “Le será difícil deshacerse del fantasma que ocultaba su verdadera realidad, tan real que es otro misterio”.