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Coronavirus, contra el miedo | PUBLICADO EL 07 julio 2020

El rol de los exmandatarios en tiempos de pandemia

  • Tan pronto arrancó la emergencia, Juan Manuel Santos se puso a disposición del presidente Duque. FOTO: COLPRENSA
    Tan pronto arrancó la emergencia, Juan Manuel Santos se puso a disposición del presidente Duque. FOTO: COLPRENSA
  • Tan pronto arrancó la emergencia, Juan Manuel Santos se puso a disposición del presidente Duque. FOTO: COLPRENSA
    Tan pronto arrancó la emergencia, Juan Manuel Santos se puso a disposición del presidente Duque. FOTO: COLPRENSA

Lejos de
una eventual cohesión, los predecesores
de Iván Duque han actuado
de manera fragmentaria.

Ante una crisis excepcional como esta pandemia, cualquier acción con miras a reforzar la capacidad del Estado para ofrecer soluciones en materia sanitaria, social y económica parecía útil. Por eso, como pidió el exministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, en Semana, dos días antes de decretarse la cuarentena; y como piensa el director de Ciencias Políticas de la UPB, Carlos Builes, rodear durante este periodo a Iván Duque con los 28 años de experiencia presidencial que suman los 5 exmandatarios vivos (César Gaviria, Ernesto Samper, Andrés Pastana, Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos), era más que pertinente.

De lo ideal a lo improbable

“¿Cuál es el rol de los expresidentes en una nación?”, interroga Builes. “Lo primero –responde– podría ser propiciar espacios de experiencia en momentos de crisis institucional, tragedias o emergencias. Porque a todos les ha tocado vivir sus propias tragedias. Por eso creo que los expresidentes podrían haber actuado como una especie de grupo de altos consejeros con el presidente Iván Duque”.

El analista político del Externado, Carlos Arias, destaca el ejemplo de Estados Unidos, donde en circunstancias extremas se conforman temporalmente comités de asesoramiento de expresidentes. Sucedió, por ejemplo, tras los atentados terroristas del 11 de septiembre.

En Portugal, por citar otro caso, tuvo amplia repercusión la postura del líder del partido opositor de derecha Rui Río, quien públicamente le manifestó al presidente socialista António Costa su respaldo para ayudarlo a construir un presupuesto que respondiera a las necesidades de la nación.

Sin embargo, aunque Arias estima que “en términos generales los comités de asesoramiento de expresidentes son valiosos”, cree que en Colombia, ni siquiera bajo la coyuntura actual, sería viable esa figura.

“Dadas las dinámicas y la cultura política existente, más los intereses que cada uno de los expresidentes maneja en términos electorales, de posicionamiento mediático o burocrático, esa asesoría para el caso de Colombia seguramente estaría viciada o cargada de intereses que enrarecerían aún más las posiciones del presidente en ejercicio”, considera el analista.

Concepto que apoya Cristian Rojas, director del programa de Ciencias Políticas de la Universidad de la Sabana, quien asegura que las relaciones irreconciliables entre Uribe y Santos o Samper y Pastrana acabarían generando más ruido y más polémica mediática que lo que realmente pudieran aportarle a la labor del presidente.

Bajo la imposibilidad de que ocurriese –o suceda– este escenario, queda entonces revisar de manera individual cuál ha sido la postura de cada uno de estas cinco figuras políticas.

Primero, César Gaviria, quien para el analista Carlos Arias ha asumido un papel de mero espectador “que al acecho ve las necesidades de gobernabilidad del presidente para entrar a respaldar o negar de acuerdo a los intereses personales y de su colectividad”.

Similar situación para Andrés Pastrana, quien –para Rojas y Arias– pretende mantenerse vigente en la agenda política del país, lo cual requiere, piensan, de una buena relación con el mandatario.

En cuanto a Uribe, Santos y Samper sí han ejercido roles muy diferentes uno al otro. El jefe del Centro Democrático, según el académico Carlos Builes, se convirtió en una figura pública secundaria en medio de la emergencia, “bien sea por estrategia o porque su imagen entre la opinión pública es hoy más baja que nunca”. Según la firma Invamer, la imagen desfavorable de Uribe en diciembre de 2019 alcanzó el 66%.

Santos, por su parte, reforzó su presencia como líder internacional, entre otras cosas, porque su nombre en el país aún genera división.

Rojas piensa que el antecesor de Duque ha optado por moverse en la agenda internacional porque su ejercicio en la presidencia le demostró que no necesariamente su influencia política se nutre de “su vigencia mediática local”.

En sus intervenciones recientes, Santos ha lanzado, por ejemplo, duros juicios contra Donald Trump y sus ataques a la OMS, así como ha criticado la tendencia de gobiernos como el brasileño y mexicano de desconocer la evidencia científica.

Finalmente, el gran opositor, por así decirlo, ha sido Ernesto Samper. Asiduo participante en encuentros políticos virtuales de agenda progresista, ha seguido con mirada crítica cada decisión no solo de Duque sino de la alcaldesa bogotana, Claudia López.

Posición marcada por la distancia con el actual Gobierno que, cree Rojas, “ha permitido unos discursos y pronunciamientos que no iban a compartir los demás expresidentes y por eso sería difícil que hubiera una especie de asesoría coordinada”.

Dijo al inicio de la emergencia el exministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, que si los cinco exmandatarios apartaban sus egos y se situaban detrás de Duque como soporte, tras un periodo especial de seis meses, Colombia tendría mejores oportunidades de “cruzar al otro lado de esta crisis”.

Apenas va la mitad de ese plazo, así que, en teoría, los predecesores de Duque tendrían tiempo para rodearlo de una forma diferente.

en definitiva

Lejos de diluirse para dar prioridad a las tareas que exige la pandemia, las orillas políticas de los expresidentes se han mantenido, eso sí, disminuyendo confrontaciones, aunque sin un aporte significativo.

Contexto de la Noticia

Paréntesis solo una figura institucional se salva

En conclusión, el director de Ciencias Políticas de la UPB, Carlos Builes, desaprueba el rol de los expresidentes como otra figura institucional que no supo estar a la altura de la situación, igual que el Congreso y los partidos políticos. Expone, en cambio, que esta emergencia marcará un antes y un después en el papel de los alcaldes quienes, entre aciertos y errores, demostraron “la importancia de la descentralización, la autonomía y la efectividad real de lo local en el mantenimiento del Estado. Sin la acción de los alcaldes y su legitimidad el Estado no hubiera llegado jamás a los territorios”, sentencia Builes.

Protagonistas Expresidentes

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CÉSAR GAVIRIA
POCAS PALABRAS

El 20 de marzo, un día antes de que el presidente Iván Duque decretara la cuarentena obligatoria, el jefe del partido Liberal envió un mensaje público enfocado al Gobierno, al que le pidió emitir “instrucciones claras”; al poder legislativo y empresarial del país, para evitar que los ciudadanos se debatieran entre “la terrible opción de coronavirus o morirse de hambre”; y a la población a la que le pidió disciplina ante las medidas.

El 6 de abril, en carta del Partido Liberal enviada al presidente Duque, la bancada –declarada independiente hasta ahora– expresaba su preocupación respecto al tema de las pruebas en el país. “En la actualidad el número de pruebas y diagnósticos que se están realizando versus los potenciales portadores del virus, no avanza de forma correlacionada”, decía la misiva del Partido que dirige Gaviria desde 2017.

Por lo demás, el exmandatario no se ha mostrado particularmente activo ante la opinión pública. De hecho, su declaración que más repercusión generó en los últimos meses fue la del 4 de mayo en la que criticó al Gobierno por “la lentitud y falta de diligencia” para investigar las denuncias periodísticas de The New York Times acerca de nuevas chuzadas del Ejército a periodistas, líderes sociales y ambientales.

Igualmente, con motivo de la crisis, el 27 de abril, 42 congresistas le pidieron a Gaviria mantenerse como jefe del partido por dos años más y poder utilizar los $2.000 millones que costaría el Congreso Liberal, planeado para el 5 de junio, en compra de kits de salud y mercados para apoyar a más de 2.000 familias en medio de la emergencia, tarea que adelantó durante marzo y abril, principalmente.

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Ernesto Samper
la voz crítica
Desde que comenzó la emergencia, Samper ha llegado a emitir diez trinos diarios relacionados con dicha coyuntura, la mayoría, en oposición a las medidas gubernamentales. El 30 de marzo hizo una corta ronda de medios en la que calificó como “adecuadas” las decisiones iniciales tomadas por el Gobierno. El 13 de mayo en un foro con el Grupo de Puebla, destinó su intervención a opinar cómo deberían hacer las naciones latinoamericanas para superar la crisis económica sin socavar las condiciones de la población más necesitada: “La región tendrá que hacer un gran esfuerzo económico, cuyo costo es cercano al 10% del PIB, para reparar el daño económico y social causado por la pandemia (...) Esa factura la debemos pagar sin agravar la condición de quienes han resultado más afectados por el aislamiento obligatorio, particularmente los trabajadores del sector informal de la economía que, en América Latina, pasan del 50% de los trabajadores. Para conseguirlo necesitamos medidas audaces como las que propuso Keynes en los años 30 para salir de la crisis; emisiones del Banco Central, renegociación de la deuda externa, impuestos progresivos y una renta básica universal”. En las últimas cinco semanas su postura frente al Gobierno ha sido cada vez más crítica. El 16 de junio, trinó: “Iván Duque le dice a la Corte Constitucional que ‘espera’ tener 45.000 muertos por el covid-19 a final de año, es decir más de 250 fallecimientos por día (...) Predicción temeraria, inoportuna y aterrorizadora”. El miércoles 24 de junio también se mostró en contra con el anuncio de Duque de prorrogar el aislamiento por 15 días manteniendo el régimen de excepciones. “Quedamos en el peor de los mundos: aislamiento de mentiras en medio de un desconfinamiento de hecho y sin controles”, declaró.
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Andrés Pastrana
Varios frentes

El 25 de marzo sorprendió a la opinión pública al ofrecerse para ser el mediador de Iván Duque ante Nicolás Maduro.

“Si se nos desborda la frontera, la cuarentena no va a servir, porque se nos desplazarían cientos de venezolanos contaminados. Hay que pedir la ayuda americana, china y del mundo para solucionar esta crisis. (...) Estamos hablando de miles de venezolanos y colombianos que van a morir por la falta de coordinación en la frontera. Nos tenemos que preguntar: ¿queremos salvar vidas o hacer política?”, declaró entonces a varios medios. Una semana después continuó con su actitud propositiva hacia el Gobierno. El 8 de abril comunicó que junto a exministros, políticos y académicos preparaba una propuesta para establecer una comisión con el fin de hallar mecanismos que permitieran reactivar la economía.

“Compartimos plenamente su idea de que el retorno a la normalidad debe ser gradual cuidando desde luego la salud de los colombianos, pero procurando también el alivio del calvario económico, pues no hay nada más falso y peligroso para nuestro futuro que ese supuesto dilema que algunos quieren ver entre la vida y la economía”, decía la carta. La disposición hacia el Gobierno ha contrastado con el enfrentamiento que tuvo con el sector bancario y dejó evidenciado en su cuenta de Twitter del 23 de marzo al 26 de abril. “El pueblo colombiano, en la crisis financiera de 1999, salvó a la banca. Hoy, la banca tiene el deber moral de salvar a los colombianos”, escribió el 24 de marzo. En varias ocasiones resaltó que obtener utilidades en este tiempo sería vergonzoso para el sector.

Obtuvo respuesta: “No debería ser vergüenza que cualquier sector tenga utilidades pues estas les dan solidez a las empresas y permiten ingresos al Gobierno”, manifestó Santiago Castro presidente de Asobancaria a Portafolio.

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Álvaro uribe
El respaldo

Una vez en marcha la cuarentena, a partir del 21 de marzo, el expresidente y hoy senador del Centro Democrático hizo solicitudes puntuales al Gobierno, como hacer “esfuerzos para adquirir 10.000 respiradores, con apoyo a la innovación nacional”, así como garantizar la existencia de insumos necesarios para realizar las pruebas. El 19 de abril el expresidente resaltó ante el Senado que el Gobierno gestionara directamente las líneas de crédito de la banca, destinadas a las pequeñas y medianas empresa y así suplir sus problemas de nómina.

Durante todo el periodo virtual que vivió el Congreso, Uribe libró reiteradas defensas de los programas de Ingreso Solidario, devolución del IVA a estratos 1 y 2 y, recientemente, al Día sin IVA que levantó críticas entre la ciudadanía y profesionales de la salud al considerarla un error en medio de la lucha contra el coronavirus.

El 25 de mayo, en declaraciones a Antena 2, expresó lo más cercano a una crítica hacia el Gobierno.

“Lo único que hemos hecho es respaldar al presidente Iván Duque, pero nos vemos obligados a pedir más (...) Pedimos más ingreso solidario y que cobije a todos los trabajadores del deporte y de la cultura, entre otros sectores durante la cuarentena, porque le tememos a la rabia social y pedimos que esta crisis sea sin hambre”, dijo.

Por lo demás, adelantó reuniones con diversos sectores. El pasado 14 de junio, por ejemplo, hizo parte de un diálogo para abordar soluciones de regulación para las plataformas digitales y el jueves 25 de junio se reunió con trabajadores de la industria aérea. Incluso durante el mes de mayo participó activamente en la construcción de un plan para el regreso del fútbol profesional.

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Juan M. Santos
apuesta internacional

El pasado 16 de abril, habló públicamente por primera desde que el virus llegó a Colombia para ponerse a disposición del presidente Duque. “En estas circunstancias lo que hay que hacer es rodear a las autoridades, al gobierno, y cuando me necesite, ahí me tendrá. Son situaciones en donde uno tiene que hacer caso omiso a cualquier diferencia política o conceptual, lo que sí no creo conveniente es que yo salga a opinar permanentemente porque cualquier opinión mía puede ser malinterpretada y hay que dejar que los que están mandando, manden”, dijo a la W, al tiempo que socilializaba el contenido de una carta firmada por líderes mundiales, entre ellos él, César Gaviria y Andrés Pastrana, en la que definían unos lineamientos éticos y unas tareas precisas para los organismos internacionales y países potencia, para enfrentar la emergencia. En ese diálogo aseguró haber enviado de manera privada algunas ideas para consideración de Duque.

En las semanas posteriores se convirtió en una de las figuras más activas en la región.

El 12 de mayo, en transmisión por Instagram junto al rector de los Andes, Alejandro Gaviria, planteó la pertinencia de crear “una ley de veteranos de la pandemia” para beneficiar a los profesionales de la salud que atienden en primera línea.

El 17 de mayo, en un encuentro virtual de líderes, recalcó la necesidad de defender desde Latinoamérica los Objetivos de Desarrollo Sostenible en la Cumbre de Río 2012 y los Acuerdos de París. El pasado 25 de junio fue firmante de otra misiva colectiva con 500 personalidades mundiales para alertar sobre los riesgos que corren la democracia, la libertad y el acceso a la salud y la educación bajo esta emergencia.

En estos meses ha participado en ocho foros y encuentros internacionales sobre medio ambiente, iniciativas sociales, salud y desarrollo sostenible.

Juan Felipe Zuleta Valencia

Soy periodista porque es la forma que encontré para enseñarle a mi hija que todos los días hay historias que valen la pena escuchar y contar.

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