En el departamento de Cauca, la gran minga indígena, que inició el pasado lunes y actualmente mantiene bloqueada la vía Panamericana, ya empezó a sentirse en algunos sectores y en los precios de diferentes productos, como la leche y los huevos, una situación que trae a la memoria de los habitantes de esta región los estragos económicos de la última movilización nativa a mediados del 2016, que para entonces ascendieron a 117.440 millones de pesos representados principalmente en las dificultades que tuvieron sectores como el transportador y el lechero para adelantar sus actividades.
“En el primer día del paro indígena, los servicios de transporte hacia el norte del departamento se redujeron entre un 20 % y un 30 %. Ya en la tarde del miércoles y jueves, se registraron pérdidas totales porque la gran mayoría de despachos de las empresas son para Cali. Es una pérdida económica muy grande para la terminal como empresa, así como para los comerciantes ubicados en esta área”, explica Ivanob Russy, gerente de la terminal de la capital caucana.
Para el empresario de la construcción Gustavo Herrera, esta clase de bloqueos a la Panamericana es un claro ejemplo de la desorganización del Estado colombiano a la hora de atender el clamor de las comunidades campesinas e indígenas.
“No es solo un bloqueo como hecho aislado, no. Es el resultado de la falta de planeación de los gobernantes de garantizarles los derechos como Estado a los nativos y campesinos como a nosotros los empresarios, es una violación a ellos como al gremio al que pertenezco, acá perdemos todos los caucanos”.
Una posición similar expone Miguel Bastidas, propietario de una casa editorial en la Ciudad Blanca, quien reconoce pérdidas en estos días de paro por la tardanza de los vehículos que movilizan los elementos que dan vida a su negocio: papel, tintas, cintas, las cuales adquiere en Cali y Yumbo.
“Uno como empresario responde por impuestos ante un Gobierno que no es capaz de poner orden en una carretera, entonces vamos de pérdidas por ese lado, y por unos indígenas que parece que no quieren ver prosperar una zona como esta. Íbamos a lanzar un libro, pero tocó cancelar, porque no llegaron los insumos a tiempo, es solo uno de los ejemplos del impacto negativo de los desmanes en la Panamericana”, explica Bastidas.
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