El caso del fiscal paraguayo Marcelo Pecci, asesinado a tiros en Cartagena el pasado 10 de mayo, dio un nuevo giro este miércoles.
En medio de un gigantesco operativo militar fue capturado el presunto conductor de la motolancha desde la que le dispararon a plena luz del día y en la playa, mientras él y su esposa disfrutaban de su luna de miel.
El capturado fue identificado por las autoridades como Gabriel Salinas Mendoza, un venezolano que fue ubicado en Caracas gracias a una circular azul de la Interpol.
Según datos de las autoridades, la Policía Nacional había recibido información de que Salinas Mendoza había salido de Colombia con destino hacia el vecino país.
Desde ese momento, la institución pidió expedir la circular por dos delitos: homicidio agravado y tráfico de armas y municiones agravado. Con eso listo, Salinas era buscado en múltiples países del mundo.
Tras meses de investigación, la Fiscalía General de la Nación estableció que el Salinas habría salido hacia Caras el pasado 14 de mayo, menos de una semana después del asesinato de Pecci. Según esos datos, el hombre habría cruzado por la frontera de Cúcuta y emprendido un viaje por tierra hasta la capital venezolana.
El caso de Pecci conmovió a Colombia, Paraguay y la región no solo por la relevancia de su cargo, sino por la crudeza con la que fue asesinado al lado de su esposa, quien tenía varias semanas de embarazo.
El fiscal Pecci era un reconocido jurista de Paraguay encargado de manejar varios de los casos de corrupción y narcotráfico más delicados de su país.