El desayuno ya estaba servido, cuando alguien llamó a la puerta, en una vivienda del barrio Nuevo Amanecer, en el corregimiento Altavista de Medellín. Oswaldo Ocampo Montoya abrió y vio a su amigo Jhonni Alexánder Ramírez Pabón, a quien todos llaman “Veneno”.
Este lo convenció de acompañarlo a hacer una diligencia a una marranera, a una cuadra del lugar. Su novia Rosaura* le advirtió que no tardara, porque se iba a enfriar la comida.
Minutos después, la mujer escuchó los disparos. Ocampo quedó tendido en una zona verde del sector Playa Alta, a las 8:40 a.m. del 1 de abril de 2018. A los pocos minutos llegó a la residencia alias “la Marrana”, miembro del combo “los Chivos”, y cuando ella le preguntó por la suerte del novio, el criminal respondió: “vea mami, es que a usted también le tocó”.
Desenfundó un arma y la accionó a quemarropa contra la mujer, hiriéndola en la mandíbula, el brazo derecho, pecho y espalda. Cuando se le acabaron las balas, la golpeó con la cacha, hasta dejarla sin aliento en el suelo.
El informe judicial del caso detalla que, antes de irse, el agresor desató un perro de raza pitbull y lo instó a que atacara a la víctima, “dejándosela como carnada”.
A pesar de las graves lesiones, Rosaura no perdió la consciencia y se acordó del desayuno que había preparado. Perseguida por el animal, agarró el tocino que compró para su pareja y se lo arrojó a las fauces, logrando que se distrajera. Luego salió del lugar dando tumbos y se refugió en una tienda vecina.
La investigación por este incidente tomó un nuevo impulso el mes pasado, cuando la Fiscalía formuló una acusación formal como coautor de homicidio agravado y tentativa de homicidio agravada en contra de “Veneno”, quien está en prisión desde septiembre por otro expediente por concierto para delinquir.
EL COLOMBIANO conoció el documento público, que no solo hace referencia a la violencia de las bandas de Medellín, sino a la utilización de perros en sus fechorías.
Un residente de Nuevo Amanecer* explicó que “varios muchachos de los combos tienen de esos pitbull, los sacan a la calle sin bozal ni correa, y a uno le da miedo porque esto se mantiene lleno de niños. El problema es que ellos son la ley por aquí y nadie les dice nada”.