El antioqueño Alejandro Montoya, más conocido en el bajo mundo y en las rumbas de la clase alta como “Alejo Tusibí”, tiene una historia como sacada de una serie de televisión. Cualquiera podría compararlo con el protagonista Jesse Pinkman de Breaking Bad, pues comenzó en las fiestas como químico empírico que compartía la droga con sus amigos y se convirtió rápidamente en un objetivo de la Dijín, Dipol y Antinarcóticos en Colombia y la DEA en Estados Unidos.
Su historia, según las autoridades, comienza en Envigado hace más de 10 años, cuando Alejo, un joven de clase media y amante de la fiesta electrónica que se la pasaba en afterpartys y en los raves que hacían en Colombia, hace sus primeros contactos. Hasta el momento, Alejo conoce las drogas...